domingo, 9 de mayo de 2010

La otra lectura del futbol base.

Principalmente en el fútbol base, desde prebenjamines hasta juveniles, parece que se chocan 2 corrientes que en principio parecen antagónicas. Una apoyada en la teoría de que el fútbol es sólo para divertirse (el resultado es lo de menos) y la otra, con el concepto de jugar al fútbol de forma competitiva (en la búsqueda del resultado). Los primeros parecen tener prohibida la palabra “competir” y los otros evitan la de “divertirse” en el sentido de no tomárselo demasiado en serio. Sin embargo ambos puntos de vista transmiten valores y modelan la personalidad de los jugadores, además de desarrollar su físico producto de la actividad deportiva.
Como decía, en la rama de los defensores de la diversión tenemos el ejemplo del Sueca United. Probablemente sean de los equipos más educados y con más valores que he conocido, además de divertirse en el campo y fuera del mismo. Lo único que pierden sus partidos por una media de 14 goles. ¿Cuantos hijos y cuantos padres les gustaría participar de un equipo asi en un campeonato? No deben de haber muchos porque Sueca United solo hay uno, y la federación no los tira porque no puede, porque sino…
Parece entonces que todos los demás, en todas las categorías, están en la línea de concebir el fútbol como un deporte en el que al final hay un resultado en el que unos ganan, otros pierden y a veces también se empata. Ni más ni menos que la palabra competencia sale a escena. Jugar para competir, competir para ganar. No hay que escandalizarse por esto ultimo, demostraré que no esta reñido con la educación y los valores.
El fútbol es tan maravilloso que es como ver a la vida misma. Casi todo lo que pasa en el fútbol tiene su paralelo en la vida diaria de las personas. Jugar fútbol desde niño prepara para la vida principalmente en el plano de la personalidad mas que en lo físico, que como todo el mundo sabe lo mejor es la natación. Es un deporte de equipo que impulsa la relación con otras personas con el objetivo común de la victoria, y todo ello con un entrenador al frente. Como en muchos trabajos, unos necesitan de otros para que el producto final sea lo suficientemente bueno como para que se pueda vivir de él, con un jefe que dirige y ordena a sus empleados, justo como en un equipo de fútbol. Esto lleva consigo el respeto al compañero que trabaja con nosotros y el respeto a la autoridad, en el caso del fútbol el entrenador.
Mirar el fútbol de una forma competitiva es también mirar la realidad que nos rodea. El mundo en el que vivimos es una competencia constante con uno mismo y contra todos los demás, en donde solo triunfan los más preparados. Y el que tiene la suerte de triunfar, ya sea por méritos propios o ajenos, debe seguir luchando para mantenerse o seguir buscando nuevas metas o en caso contrario, siempre surgirá alguien que le sustituirá. Ver la semejanza del jugador que consigue la titularidad en un equipo y deja de exigirse por creer que ya no le hace falta mejorar (total ya me alcanza para ser titular), hasta que un día llega el nuevo y lo sienta en el banquillo. En este aspecto no parece demasiado diferente el fútbol a la vida después de todo.
Quizás sea exagerado cuando se habla de categorías de fútbol 7, pero de infantil en adelante no me parece mal, opinaría que sería hasta provechoso. La disciplina, el entrenamiento, el esfuerzo, el compromiso, el compañerismo, el espíritu de equipo, el saber ganar, el saber perder, el respeto al entrenador, a los compañeros, a los rivales, al árbitro. ¿Acaso todo esto no es la base para una personalidad que a futuro puede traducirse en una actitud ante la vida que viene por delante? No se acuestan los padres pensando: ¿a que colegio lo voy a mandar? ¿Que idiomas puedo hacerle estudiar? ¿Qué experiencia le puedo contar, para transmitirle todo lo que yo (padre) no supe aprovechar a su edad? Y sin embargo lo mas importante es la actitud que tenga el niño, si pasa de todo da igual lo que le enseñen o digan.
Visto de esta manera el entrenador puede convertirse en una de las personas más influyentes en la formación del niño, y todo ello favorecido porque éste esta haciendo algo que le gusta, jugar al fútbol. El entrenador es entonces, a veces sin planteárselo, un profesor más que exige a los niños y adolescentes a ser de una determinada manera. No es mejor entrenador cuanto menos exigente sea y de la misma manera, serlo demasiado puede ser contraproducente. El entrenador también aprende de sus jugadores y sabrá cuando apretar las tuercas y cuando no.
Si un entrenador esta trabajando, muy mal hacen los padres en meterse en el medio, pues entorpeciendo su labor pueden desviar todo lo anterior. Es como ir al colegio y sentarse a su lado, o tal vez en el futuro también vaya a hablar con su jefe en el trabajo para que le de un aumento!! No significa dejar de quererlo o defenderlo, se trata de que en el fútbol también esta aprendiendo.
Entonces, tener un cierto nivel de exigencia es algo que, sin darse cuenta, lo valorarán en el futuro. Jugar en un equipo, ser parte de él, ser titular, ganar un partido, un campeonato, aprobar un curso, conseguir un trabajo, montar una empresa… Todo requiere esfuerzo y sacrificio, lo vivimos todos los días…

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