Una de las características más destacables del fútbol de muchos países, entre ellos España, es que la mayoría de los jugadores intentan sacar ventaja “extrafutbolística” tratando de impresionar al árbitro cuando se recibe una falta. Gritar y cogerse la pierna con sus manos como si se la hubiesen amputado en ese preciso instante, cuando tan sólo lo han rozado, puede hacer que un árbitro castigue al infractor de manera injusta y cambiar el curso del partido. Claro que la culpa será siempre del árbitro, desde el punto de vista de la grada y también para la prensa, pero pocos hablarán de que su error viene provocado por una acción de simulación.
Aquí asoma aquello de pedir Fair Play pero sólo si es a mi favor! Lo cierto es que un jugador que engaña y gana que le piten penalti o, logra expulsar a un jugador producto de una simulación, es visto como un héroe por sus compañeros y como una “mala persona” por el rival. Pero curiosamente no le cargarán las tintas al “actor” sino al árbitro, a quien la grada, los jugadores y la prensa enjuiciarán.
Pero más que nada es una cuestión de cultura del deporte. Si dos equipos españoles juegan entre si, ambos saben que este aspecto del fútbol esta presente y forma parte de sus repertorios. Engañar o ser victima de engaño es parte del juego, y cada equipo tiene sus jugadores mas propensos a intentar engañar, y otros que son más legales. Los “actores” son más fáciles de recordar que los legales, porque seguramente le habrán jugado alguna de las suyas a su equipo. Por ejemplo Capel, Dani Alves, etc., son de los más destacados. Es cierto que reciben muchas faltas, pero de ahí a que parezca que le han disparado en una pierna hay un paso bastante grande. Además, casi siempre miran al árbitro desde el suelo para comprobar lo buena que resulta su actuación. Esta temporada Marchena logró con su actuación dejar al Málaga con uno menos al ser expulsado el jugador Eliseu. En la jugada Eliseu se le acerca y Marchena cae al suelo como si le hubiesen pegado con un bate en la cara. El árbitro pica y expulsa. Y que pasó? De Marchena nadie habló, pero al árbitro lo taparon de caca en la prensa.
Por el lado de los legales podría poner a Xavi Hernandez, Xavi Alonso, Forlán, y todos los que ustedes crean. Los que tengan mejor memoria aquí tienen una oportunidad de aplicarse, pero son pocos los jugadores que sólo se quedan en el suelo si realmente les duele.
Pero no en todas las ligas pasa lo mismo, quien ve la liga inglesa o alemana notará que son muchos menos los “heridos de pacotilla”. El fútbol se comprende como un deporte jugado entre hombres con todo lo que ello significa, y está muy mal visto todo lo referido a la sobreactuación de las faltas recibidas. Un jugador con tendencia a la actuación lograría que todos lo viesen muy mal, e incluso la prensa cargaría las tintas contra él. Por decirlo de alguna manera, sería visto como un jugador que no juega como un hombre.
Jugadores que vienen de estas ligas al fútbol español, siempre terminan alucinando con las actitudes que se ven por estos lados. Claro que esto no lo puede decir aquel jugador de la liga inglesa que fichó el Madrid hace un tiempo, un tal Gravesen… Este cuando la daba no dejaba dudas, lo mataba al rival sin posibilidad de actuación!!
Sigue en Consecuencias de la simulación del dolor.
domingo, 17 de octubre de 2010
Consecuencias de la simulación del dolor ("los heridos de pacotilla")
Muchas son las consecuencias que trae el hecho de que un jugador simule dolor ante una falta. No solamente dentro del campo sino también en los banquillos y en la grada. La exageración del dolor es una de las cosas que más influye en un partido, ya que genere errores arbitrales o no, la decisión que este tome será motivo de enfrentamiento entre los jugadores y de polémica en la grada, que caldeará más si cabe el ambiente del partido.
Realmente nadie ha sacado la cuenta pero en un partido hay muchísimas simulaciones y pedidos de falta por parte de los jugadores. Ponte a pensar que cada vez que 2 jugadores saltan a cabecear un balón, es casi seguro que uno de ellos se quejará o gritará como si le hubiesen dado una puñalada por la espalda. Por otra parte, casi todos los jugadores que reciben una entrada o una zancadilla, miran al árbitro desde el suelo mientras sufren “horriblemente”.
Con todo esto, es normal que el árbitro pueda ser engañado en alguna de estas jugadas y cometer una injusticia que indigne al equipo y a su afición. Los “heridos de pacotilla”, aún no logrando engañar al árbitro, calientan el ambiente del partido y de la grada. De esta manera, la presión al árbitro se le acumula y es más probable que cometa errores en un sentido u otro. Su experiencia, su buena condición física y la suerte de estar en el sitio correcto para evitar ser engañado son fundamentales para minimizar errores, aunque todos sabemos que tome la decisión que tome no va a dejar conforme a la parte afectada porque recordemos que el Fair Play es bueno si es para nuestra conveniencia.
Los “heridos de pacotilla” son la más fiel expresión de que el fútbol es un juego en el que lo importante es ganar, y no importa si para ello haya que echar mano de actuaciones “poco viriles”.
Y ahora que hacemos? Que prefieren? Un fútbol con “heridos de pacotilla” o uno con jugadores que no pierdan de vista los valores que el deporte tiene como tal? La respuesta queda en el aire.
Realmente nadie ha sacado la cuenta pero en un partido hay muchísimas simulaciones y pedidos de falta por parte de los jugadores. Ponte a pensar que cada vez que 2 jugadores saltan a cabecear un balón, es casi seguro que uno de ellos se quejará o gritará como si le hubiesen dado una puñalada por la espalda. Por otra parte, casi todos los jugadores que reciben una entrada o una zancadilla, miran al árbitro desde el suelo mientras sufren “horriblemente”.
Con todo esto, es normal que el árbitro pueda ser engañado en alguna de estas jugadas y cometer una injusticia que indigne al equipo y a su afición. Los “heridos de pacotilla”, aún no logrando engañar al árbitro, calientan el ambiente del partido y de la grada. De esta manera, la presión al árbitro se le acumula y es más probable que cometa errores en un sentido u otro. Su experiencia, su buena condición física y la suerte de estar en el sitio correcto para evitar ser engañado son fundamentales para minimizar errores, aunque todos sabemos que tome la decisión que tome no va a dejar conforme a la parte afectada porque recordemos que el Fair Play es bueno si es para nuestra conveniencia.
Los “heridos de pacotilla” son la más fiel expresión de que el fútbol es un juego en el que lo importante es ganar, y no importa si para ello haya que echar mano de actuaciones “poco viriles”.
Y ahora que hacemos? Que prefieren? Un fútbol con “heridos de pacotilla” o uno con jugadores que no pierdan de vista los valores que el deporte tiene como tal? La respuesta queda en el aire.
jueves, 23 de septiembre de 2010
El primer partido de liga vale como el último.
Siii, al fin comenzaron los campeonatos. Ya estábamos cansados de tanta pretemporada y partidos amistosos, ahora a jugar de verdad. Recién empieza todo y parece que está tan lejos el final del campeonato que algunos se toman los primeros partidos con una mentalización “a medio gas”: total, recién empieza el campeonato; todavía nos falta ritmo; el grupo se esta formando; etc. Formas de pensar que están cayendo peligrosamente al conformismo, y que deben ser atajadas a tiempo antes que sea tarde… al final del campeonato.
La gota que derrama el vaso… Es de las expresiones más usadas en el mundo y que tiene un sin fin de aplicaciones en la vida. Es que casi todo lo que nos pasa en la vida, nos ocurre como consecuencia de haber dejado pasar situaciones que no creíamos importantes, hasta que un día pasa algo y todo cobra una importancia tremenda.
Siempre recordamos y maldecimos el día que eso pasa, pero rara vez nos ponemos a pensar en la historia que tiene este desgraciado presente. Sólo recordamos la gota que derrama el vaso y como ésta caía en él, pero nadie se para a pensar que si el vaso no hubiese estado lleno, la gota no lo hubiese derramado.
En los campeonatos de liga es igual. Un equipo no llega al último partido a decidir si es campeón o desciende de categoría (la gota), es el resultado de todo un año (el vaso). Los 3 puntos que no se ganan el primer partido de liga, pueden ser los que falten al final del año para celebrar o llorar. Esto es lo que muchos entrenadores y jugadores con experiencia saben, y tienen que hacer que esta idea sea claramente comprendida por cada integrante del equipo. Si todos están concientes de ello, la entrega será máxima y puede que al final de la liga no necesite un partido épico.
Las excusas que se puedan poner en los primeros partidos ante un mal resultado, puede que no duelan tanto como las excusas del último. Pero una cosa si es segura, las excusas son las palabras de los perdedores.
La gota que derrama el vaso… Es de las expresiones más usadas en el mundo y que tiene un sin fin de aplicaciones en la vida. Es que casi todo lo que nos pasa en la vida, nos ocurre como consecuencia de haber dejado pasar situaciones que no creíamos importantes, hasta que un día pasa algo y todo cobra una importancia tremenda.
Siempre recordamos y maldecimos el día que eso pasa, pero rara vez nos ponemos a pensar en la historia que tiene este desgraciado presente. Sólo recordamos la gota que derrama el vaso y como ésta caía en él, pero nadie se para a pensar que si el vaso no hubiese estado lleno, la gota no lo hubiese derramado.
En los campeonatos de liga es igual. Un equipo no llega al último partido a decidir si es campeón o desciende de categoría (la gota), es el resultado de todo un año (el vaso). Los 3 puntos que no se ganan el primer partido de liga, pueden ser los que falten al final del año para celebrar o llorar. Esto es lo que muchos entrenadores y jugadores con experiencia saben, y tienen que hacer que esta idea sea claramente comprendida por cada integrante del equipo. Si todos están concientes de ello, la entrega será máxima y puede que al final de la liga no necesite un partido épico.
Las excusas que se puedan poner en los primeros partidos ante un mal resultado, puede que no duelan tanto como las excusas del último. Pero una cosa si es segura, las excusas son las palabras de los perdedores.
martes, 14 de septiembre de 2010
Los partidos "amistosos".
El partido amistoso en fútbol, no quiere decir que los participantes no se juegan nada. Generalmente hay mucho más en juego de lo que la palabra “amistoso” sugiere. Mucha gente cree o confunde un partido amistoso con un partido homenaje o con fines benéficos. En éstos últimos si que es difícil ver competencia ya que los actores del espectáculo tienen como cometido otros fines que trascienden a la victoria de su equipo. Cuando hablamos de amistoso siempre hay algo en juego y el espíritu competitivo esta presente.
En un partido amistoso de pretemporada de un equipo es donde los jugadores tienen la oportunidad de demostrarle al entrenador que merecen ser titulares o incluso, quedarse en el equipo. La pretemporada, como todos sabemos, es donde se perfila un equipo para el resto de la temporada, y son los cimientos en donde se va a construir el resto de la temporada. Es por eso que estos partidos suelen ser más intensos que los primeros partidos de la temporada, ya que cada jugador se esfuerza para dar el máximo. Es donde confluyen las competencias internas del equipo con la competencia contra el rival. Todos sabemos que, en el fondo, los que están en el banquillo viendo a sus compañeros jugar, no quieren que su rival en el puesto juegue “demasiado bien”. La lógica competencia interna hace desear a los jugadores “para sus adentros”, que el compañero no destaque demasiado para poder destacar en el equipo. Este es un sentimiento que a lo largo de la temporada rara vez aparece, pero es en la pretemporada donde alcanza su punto máximo.
Un equipo que gana un partido amistoso se ve reforzado psicológicamente como grupo y los jugadores van ganando confianza, principalmente los que más han destacado. En caso de perderlo, todo lo contrario. No voy a explicar aquí lo que significa irse a casa o entrenar al día siguiente luego de ganar o perder un partido… No importa que sea un amistoso verdad? Uno se siente bien cuando gana y mal cuando pierde.
El árbitro debe tener en cuenta estas situaciones, ya que muchas veces los partidos mas complicados son aquellos en que éstos se confían. Creerse que un amistoso no necesita tarjetas y adoptar una actitud conciliadora puede llevar a estos partidos a un verdadero problema. Si nos ponemos en la situación de partido amistoso que he expresado con anterioridad, el árbitro debe tomarse el partido como un partido oficial a fin de evitar problemas ante la alta competencia que este partido significa. Queda claro que a veces no es necesario, pero una vez que el tren ha pasado en muy difícil darle alcance, y dejar pasar algunas faltas puede convertir el partido en ingobernable.
En el caso de las selecciones nacionales es diferente en algunos aspectos. Para la FIFA los partidos amistosos de carácter oficial (fechas FIFA), influyen directamente en el desempeño del equipo en la clasificación mundial de la FIFA (Ranking FIFA). Este ranking, además de dar prestigio, es lo que en caso de clasificarse para una copa del mundo decide los cabezas de grupo.
En un amistoso de selecciones la competencia interna baja mucho en relación a los clubes. Para cualquier jugador es un orgullo ponerse la camiseta de su país, y para llegar a ello hay que jugar muy bien con el club al que pertenece y que el seleccionador se fije en él. El sólo hecho de ser seleccionado es un lujo al que sólo algunos han podido llegar en su vida como futbolista. No es lo mismo jugar por un club que jugar por un país… yo solo me lo imagino y me enloquezco. Como jugarías tu si entras al campo con la camiseta de tu país? Te importaría mucho si fuese un amistoso contra Malta? Claro que según que países, el fútbol se vive con mas o menos pasión. No voy a perder el tiempo en obviedades, pero cuando se habla de la historia o el sentimiento que un deporte representa para un país, la sangre corre diferente por los que defienden esa camiseta.
Básicamente en algunos países se puede pasar de comprender el fútbol de selecciones como un deporte de recreo, o entenderlo como la vía en donde se encuentran las más grandes alegrías y también las mayores tristezas. Y cuantas más personas de un país se identifican con ese sentimiento, con esa pasión, más fuerte es el significado de ponerse la camiseta de ese país. El jugador tiene la responsabilidad y sobretodo la posibilidad de hacer feliz a mucha gente… a todo su país!! Importa entonces que sea un amistoso?
Recientemente han jugado Argentina y España un amistoso en campo del primero. Más allá de lo que destacaron los periódicos deportivos, hablando de que Argentina se tomó el amistoso como una final y España no, no hay que dejar de decir que jugar contra Argentina de visita no es para cualquiera. Ahí ha perdido hasta el mejor Brasil, y cuando tienes un estadio entero a tu favor la motivación y el despliegue físico se multiplica aún más. No hay que olvidar tampoco que España es el último campeón del mundo y ahora es el equipo al que todo el mundo quiere ganar, lo que significa otra motivación extra para sus rivales. Esto pasa también en una liga, no es lo mismo la motivación que puede tener el Hércules para jugar contra un Barcelona o un Madrid, que la que puede tener contra un Almería por ejemplo. Es que todos los deportistas de élite dicen lo mismo, es más fácil llegar a ser el número 1 que mantenerse ahí.
En fin, en todos los partidos amistosos siempre hay algo en juego, sea la historia, la estadística, la victoria ante el rival, la victoria personal por conseguir quedarse en una plantilla, la alegría del grupo, la confianza psicológica de jugadores y de sus aficionados, etc. No hay victoria mala ni amistoso intrascendente, después de un partido siempre pasa algo.
En un partido amistoso de pretemporada de un equipo es donde los jugadores tienen la oportunidad de demostrarle al entrenador que merecen ser titulares o incluso, quedarse en el equipo. La pretemporada, como todos sabemos, es donde se perfila un equipo para el resto de la temporada, y son los cimientos en donde se va a construir el resto de la temporada. Es por eso que estos partidos suelen ser más intensos que los primeros partidos de la temporada, ya que cada jugador se esfuerza para dar el máximo. Es donde confluyen las competencias internas del equipo con la competencia contra el rival. Todos sabemos que, en el fondo, los que están en el banquillo viendo a sus compañeros jugar, no quieren que su rival en el puesto juegue “demasiado bien”. La lógica competencia interna hace desear a los jugadores “para sus adentros”, que el compañero no destaque demasiado para poder destacar en el equipo. Este es un sentimiento que a lo largo de la temporada rara vez aparece, pero es en la pretemporada donde alcanza su punto máximo.
Un equipo que gana un partido amistoso se ve reforzado psicológicamente como grupo y los jugadores van ganando confianza, principalmente los que más han destacado. En caso de perderlo, todo lo contrario. No voy a explicar aquí lo que significa irse a casa o entrenar al día siguiente luego de ganar o perder un partido… No importa que sea un amistoso verdad? Uno se siente bien cuando gana y mal cuando pierde.
El árbitro debe tener en cuenta estas situaciones, ya que muchas veces los partidos mas complicados son aquellos en que éstos se confían. Creerse que un amistoso no necesita tarjetas y adoptar una actitud conciliadora puede llevar a estos partidos a un verdadero problema. Si nos ponemos en la situación de partido amistoso que he expresado con anterioridad, el árbitro debe tomarse el partido como un partido oficial a fin de evitar problemas ante la alta competencia que este partido significa. Queda claro que a veces no es necesario, pero una vez que el tren ha pasado en muy difícil darle alcance, y dejar pasar algunas faltas puede convertir el partido en ingobernable.
En el caso de las selecciones nacionales es diferente en algunos aspectos. Para la FIFA los partidos amistosos de carácter oficial (fechas FIFA), influyen directamente en el desempeño del equipo en la clasificación mundial de la FIFA (Ranking FIFA). Este ranking, además de dar prestigio, es lo que en caso de clasificarse para una copa del mundo decide los cabezas de grupo.
En un amistoso de selecciones la competencia interna baja mucho en relación a los clubes. Para cualquier jugador es un orgullo ponerse la camiseta de su país, y para llegar a ello hay que jugar muy bien con el club al que pertenece y que el seleccionador se fije en él. El sólo hecho de ser seleccionado es un lujo al que sólo algunos han podido llegar en su vida como futbolista. No es lo mismo jugar por un club que jugar por un país… yo solo me lo imagino y me enloquezco. Como jugarías tu si entras al campo con la camiseta de tu país? Te importaría mucho si fuese un amistoso contra Malta? Claro que según que países, el fútbol se vive con mas o menos pasión. No voy a perder el tiempo en obviedades, pero cuando se habla de la historia o el sentimiento que un deporte representa para un país, la sangre corre diferente por los que defienden esa camiseta.
Básicamente en algunos países se puede pasar de comprender el fútbol de selecciones como un deporte de recreo, o entenderlo como la vía en donde se encuentran las más grandes alegrías y también las mayores tristezas. Y cuantas más personas de un país se identifican con ese sentimiento, con esa pasión, más fuerte es el significado de ponerse la camiseta de ese país. El jugador tiene la responsabilidad y sobretodo la posibilidad de hacer feliz a mucha gente… a todo su país!! Importa entonces que sea un amistoso?
Recientemente han jugado Argentina y España un amistoso en campo del primero. Más allá de lo que destacaron los periódicos deportivos, hablando de que Argentina se tomó el amistoso como una final y España no, no hay que dejar de decir que jugar contra Argentina de visita no es para cualquiera. Ahí ha perdido hasta el mejor Brasil, y cuando tienes un estadio entero a tu favor la motivación y el despliegue físico se multiplica aún más. No hay que olvidar tampoco que España es el último campeón del mundo y ahora es el equipo al que todo el mundo quiere ganar, lo que significa otra motivación extra para sus rivales. Esto pasa también en una liga, no es lo mismo la motivación que puede tener el Hércules para jugar contra un Barcelona o un Madrid, que la que puede tener contra un Almería por ejemplo. Es que todos los deportistas de élite dicen lo mismo, es más fácil llegar a ser el número 1 que mantenerse ahí.
En fin, en todos los partidos amistosos siempre hay algo en juego, sea la historia, la estadística, la victoria ante el rival, la victoria personal por conseguir quedarse en una plantilla, la alegría del grupo, la confianza psicológica de jugadores y de sus aficionados, etc. No hay victoria mala ni amistoso intrascendente, después de un partido siempre pasa algo.
lunes, 23 de agosto de 2010
Consecuencias del fútbol moderno en los jugadores (2ª parte)
Los porteros y los jugadores de mediocampo.
En la 1ª parte había terminado hablando de la presión de los delanteros en la salida del balón del equipo rival. Éstas presiones a los defensas le dan al portero un nuevo rol. Los equipos necesitan que el portero sepa manejar el balón con los pies, de esta manera el equipo puede manejar el balón con más soltura ante la presión rival. Esta es otra consecuencia del fútbol moderno que afecta al portero, debe saber jugar el balón con el pie.
Un portero con estas características da más oportunidades al equipo para conservar el balón y da también, más seguridad a sus defensas que saben que pueden contar con un jugador más para pasarle el balón. Es de agradecer también que tenga una visión de juego que le permita poner pases precisos para lanzar contragolpes. Un portero capaz de sacar de manera rápida y precisa pases a sus compañeros, da mayores oportunidades de gol al equipo. Por tanto el entrenamiento de un portero ya no se basa solo en tirarle pelotazos, además debe entrenar pases y debe entrenar con el balón en sus pies, algo poco habitual hace no mucho tiempo.
Pero quizás el cambio más notorio de este fútbol moderno se ve en el mediocampo. Hemos pasado de tener jugadores especialistas a tenerlos de especialidades “mixtas”. El fútbol moderno necesita que todos sean capaces de defender y atacar. Es por eso que el típico “10” que esperaba a que le dieran el balón para lanzar a su equipo al ataque o, el típico “5” (mediocentro defensivo) que era un especialista en recuperar balones y pasárselo al compañero más cercano, están extinguiéndose.
Algunos supervivientes de “10” podrían ser Tutti, Riquelme, Verón o Xavi Hernández (el mejor en su posición), aunque Xavi tiene más sacrificio defensivo que los otros. En el caso de los recuperadores “5”, sucede algo parecido aunque su proceso de extinción es más lento que el del “10”. Le cuesta mucho más a un equipo desprenderse de un jugador que recupere muchos balones, aunque con el balón sea un negado.
Hoy por hoy el “5” modélico podría ser un jugador como Xavi Alonso o Busquets, capaces de recuperar, realizar con éxito pases cortos y largos y tener un control de balón aceptable. Más allá de los nombres, se trata de jugadores de múltiples cualidades en lugar de una o dos, dando el término de “todocampistas” o jugadores “box to Box” como dicen el Inglaterra, capaces de marcar diferencias en el área rival y defender en la propia.
Además del salto técnico que supone esta nueva forma de entender el fútbol, con un entrenamiento mucho más completo técnicamente, supone un cambio dramático en lo que refiere al entrenamiento físico. Porque el jugador ya no se ciñe a una parcela específica del terreno de juego y además, tiene actividad cuando el equipo defiende y cuando ataca, descolgándose al área rival y haciendo las coberturas a los compañeros que no están cubriendo su posición. Éstos jugadores han multiplicado por 2 veces o más su trabajo físico durante un partido, lo que requiere un entrenamiento que dudo mucho que tuviesen los jugadores de los años 80 por ejemplo. Por otro lado, necesitan un entrenamiento más polifacético y deben entrenar todos los aspectos del juego (en defensa y en ataque). Todo esto sumado a que cada vez se juegan más partidos por año, hace que los jugadores se lesionen cada vez más y duren menos años jugando en la élite. Los jugadores son exprimidos por sus clubes desde cada vez más temprana edad hasta los 30 años aproximadamente, para luego dar paso a otros nuevos. Prodigios físicos como Zanetti siempre serán la excepción, pero también necesitan de entrenadores y directivos que los apoyen y crean en ellos antes de quitárselos de encima como simple mercancía, aún rindiendo en el campo!
Pero no debemos olvidar que el fútbol es dinero y por lo tanto un negocio que tiene como excusa el deporte, desde el punto de vista empresarial. Esto requiere cada vez más partidos y un movimiento de mercado en el que necesariamente entran los jugadores, pero esto es para otro articulo…
En la 1ª parte había terminado hablando de la presión de los delanteros en la salida del balón del equipo rival. Éstas presiones a los defensas le dan al portero un nuevo rol. Los equipos necesitan que el portero sepa manejar el balón con los pies, de esta manera el equipo puede manejar el balón con más soltura ante la presión rival. Esta es otra consecuencia del fútbol moderno que afecta al portero, debe saber jugar el balón con el pie.
Un portero con estas características da más oportunidades al equipo para conservar el balón y da también, más seguridad a sus defensas que saben que pueden contar con un jugador más para pasarle el balón. Es de agradecer también que tenga una visión de juego que le permita poner pases precisos para lanzar contragolpes. Un portero capaz de sacar de manera rápida y precisa pases a sus compañeros, da mayores oportunidades de gol al equipo. Por tanto el entrenamiento de un portero ya no se basa solo en tirarle pelotazos, además debe entrenar pases y debe entrenar con el balón en sus pies, algo poco habitual hace no mucho tiempo.
Pero quizás el cambio más notorio de este fútbol moderno se ve en el mediocampo. Hemos pasado de tener jugadores especialistas a tenerlos de especialidades “mixtas”. El fútbol moderno necesita que todos sean capaces de defender y atacar. Es por eso que el típico “10” que esperaba a que le dieran el balón para lanzar a su equipo al ataque o, el típico “5” (mediocentro defensivo) que era un especialista en recuperar balones y pasárselo al compañero más cercano, están extinguiéndose.
Algunos supervivientes de “10” podrían ser Tutti, Riquelme, Verón o Xavi Hernández (el mejor en su posición), aunque Xavi tiene más sacrificio defensivo que los otros. En el caso de los recuperadores “5”, sucede algo parecido aunque su proceso de extinción es más lento que el del “10”. Le cuesta mucho más a un equipo desprenderse de un jugador que recupere muchos balones, aunque con el balón sea un negado.
Hoy por hoy el “5” modélico podría ser un jugador como Xavi Alonso o Busquets, capaces de recuperar, realizar con éxito pases cortos y largos y tener un control de balón aceptable. Más allá de los nombres, se trata de jugadores de múltiples cualidades en lugar de una o dos, dando el término de “todocampistas” o jugadores “box to Box” como dicen el Inglaterra, capaces de marcar diferencias en el área rival y defender en la propia.
Además del salto técnico que supone esta nueva forma de entender el fútbol, con un entrenamiento mucho más completo técnicamente, supone un cambio dramático en lo que refiere al entrenamiento físico. Porque el jugador ya no se ciñe a una parcela específica del terreno de juego y además, tiene actividad cuando el equipo defiende y cuando ataca, descolgándose al área rival y haciendo las coberturas a los compañeros que no están cubriendo su posición. Éstos jugadores han multiplicado por 2 veces o más su trabajo físico durante un partido, lo que requiere un entrenamiento que dudo mucho que tuviesen los jugadores de los años 80 por ejemplo. Por otro lado, necesitan un entrenamiento más polifacético y deben entrenar todos los aspectos del juego (en defensa y en ataque). Todo esto sumado a que cada vez se juegan más partidos por año, hace que los jugadores se lesionen cada vez más y duren menos años jugando en la élite. Los jugadores son exprimidos por sus clubes desde cada vez más temprana edad hasta los 30 años aproximadamente, para luego dar paso a otros nuevos. Prodigios físicos como Zanetti siempre serán la excepción, pero también necesitan de entrenadores y directivos que los apoyen y crean en ellos antes de quitárselos de encima como simple mercancía, aún rindiendo en el campo!
Pero no debemos olvidar que el fútbol es dinero y por lo tanto un negocio que tiene como excusa el deporte, desde el punto de vista empresarial. Esto requiere cada vez más partidos y un movimiento de mercado en el que necesariamente entran los jugadores, pero esto es para otro articulo…
Consecuencias del fútbol moderno en los jugadores (1ª parte)
Los laterales, los defensas centrales y los atacantes.
El fútbol desde sus comienzos hasta hoy en dia ha sufrido infinidad de cambios, desde sus reglas, la equitación de los jugadores, los balones, etc. Pero son las tácticas o estrategias, las que determinan como debe jugar un jugador en cada puesto y la condición física que necesita para cumplir con el objetivo que se le exige.
Al comienzo el fútbol era un deporte en el que se distinguía entre defensas y atacantes. Cada uno hacía exactamente lo que tenía que hacer y no se aventuraba en otras labores. El defensa defendía y el atacante atacaba, y casi no existían jugadores “mixtos” en estas facetas.
Poco a poco las tácticas fueron cambiando y obligando, primero a los defensas, a tener mas aptitudes atacantes. Comienzan a aparecer los laterales que suben como flechas al ataque, levantando centros a sus delanteros o incluso buscando portería desde fuera del área. Aquel Brasil del 70 fue uno de los hitos de este sistema que cambió la forma de ver el puesto de lateral. Ahora se ve al lateral como alguien capaz de sumarse al ataque de forma rápida y con gran capacidad de recuperación para bajar a defender. Esto también supone un entrenamiento mucho más exigente dada la cantidad de terreno de juego que tiene que cubrir a lo largo de un partido. Los laterales pasan a tener un cambio táctico que supone una exigencias técnicas así como otras de tipo atléticas.
Otro hito de la época fue el gran Franz Beckenbauer, que hizo ver al mundo que un central podía sumarse al ataque y ser bueno con el balón el los pies. Todavía hoy es difícil ver jugadores que tengan estas características, no me imagino lo que habrá sido Franz en su época! Al pensar en un central todos tenemos en mente un ROBOCOP de 1’90m que despeja, choca e intimida, y todavía hoy es el tipo de central que abunda en todas las ligas del mundo. Pocos son los que podemos salvar de la quema, hace tiempo ya que recuerdo un alemán Matthias Sammer (balón de oro en 1996), Lúcio (jugador del Inter.) y el mejor del mundo para mi Gerard Piqué. Un central capaz de regatear y definir en el área rival como un delantero de élite.
Contar en un equipo con centrales con manejo de balón y con capacidad de definición dentro del área rival, es un plus en el ataque del equipo que cuenta con más jugadores capaces de marcar un gol al rival. Sin embargo jugadores como Piqué son una rareza en el fútbol moderno, a pesar de que nadie duda de la ventaja que ello supone. Será que todavía se ve al central como un especialista en la defensa y la faceta del ataque es complementaria, por tanto mientras defienda no importa mucho. Si bien es cierto que hay muchas cosas en el fútbol que “se nacen” hay muchas otras que se entrenan, y es desde ahí donde se pueden obtener los futuros Piqué, desde las categorías de fútbol base.
A pesar de que esto no sea condición necesaria en un central, las tácticas del fútbol moderno le ponen un cerco difícil de franquear al típico ROBOCOP. Antes, y no hace mucho, era inimaginable un equipo sin un “9” delantero depredador del área preferentemente alto y fuerte. Un jugador que raramente saliera del área rival y que sólo tocaba el balón para intentar marcar, sin intentar regates porque normalmente no tenían la técnica necesaria. Éstos eran los objetivos de los ROBOCOP que por físico eran los únicos que podían intentar parar estos delanteros específicos, aunque de vez en cuando se encontraban con un Romário que les rompía los esquemas.
Pero como decía, las técnicas modernas están poniendo en extinción al “9”. Pocos quedan ya con estas características. Algunos de estos sobrevivientes son Van Nistelrooy, Mario Gómez, Filippo Insaghi, Nikola Zigic, Fernando Llorente y Zlatan Ibrahimovic. Tal vez éste último sea el que está sintiendo en carne propia este cambio, y se siente más perdido que un mimo en un entierro. Ibrahimovic es uno de los mejores del mundo como “9 tradicional”, pero en el fútbol de su equipo este puesto no existe y por eso lo está pagando. Otros en cambio se han ido adaptando como por ejemplo Drogba que con sus 1’89m se mueve por todo el frente de ataque, al igual que Diego Milito que ha dado una exhibición en la final de la copa de Europa.
El delantero moderno es ahora más rápido, más versátil y con más movimiento en todo el frente de ataque. Ya no está en el área esperando que le llegue el balón, ahora va a por él. Sale del área a tener contacto con el balón y obliga a los centrales a salir de la misma y cubrir espacios más grandes de terreno de juego, generando huecos para sus compañeros. Además, sus labores no son sólo ofensivas sino que tienen que emplearse en labores defensivas. En el fútbol moderno todos defienden activamente, porque son muchos los balones que un equipo recupera cuando un delantero presiona a la defensa, obligando a despejar y dividir el balón. Se exige a un delantero este sacrificio y ya es muy difícil que un jugador de ataque juegue en un equipo de élite sin esforzarse defensivamente.
Son cosas que poca gente ve y en las estadísticas no aparece, pero cuantos balones recuperaba el Madrid con las presiones de Zamorano o Raúl? Cuantos balones recupera el Inter o el Barcelona con las presiones de Eto’o o Messi? El sacrificio defensivo de Forlán o Villa son otras ejemplos de grandes recuperadores de balón para el equipo. Un trabajo extra que requiere una preparación física mucho más importante, ya que ahora el delantero esta en constante movimiento y no está sólo activo cuando su equipo tiene el balón.
(Ver segunda parte)
El fútbol desde sus comienzos hasta hoy en dia ha sufrido infinidad de cambios, desde sus reglas, la equitación de los jugadores, los balones, etc. Pero son las tácticas o estrategias, las que determinan como debe jugar un jugador en cada puesto y la condición física que necesita para cumplir con el objetivo que se le exige.
Al comienzo el fútbol era un deporte en el que se distinguía entre defensas y atacantes. Cada uno hacía exactamente lo que tenía que hacer y no se aventuraba en otras labores. El defensa defendía y el atacante atacaba, y casi no existían jugadores “mixtos” en estas facetas.
Poco a poco las tácticas fueron cambiando y obligando, primero a los defensas, a tener mas aptitudes atacantes. Comienzan a aparecer los laterales que suben como flechas al ataque, levantando centros a sus delanteros o incluso buscando portería desde fuera del área. Aquel Brasil del 70 fue uno de los hitos de este sistema que cambió la forma de ver el puesto de lateral. Ahora se ve al lateral como alguien capaz de sumarse al ataque de forma rápida y con gran capacidad de recuperación para bajar a defender. Esto también supone un entrenamiento mucho más exigente dada la cantidad de terreno de juego que tiene que cubrir a lo largo de un partido. Los laterales pasan a tener un cambio táctico que supone una exigencias técnicas así como otras de tipo atléticas.
Otro hito de la época fue el gran Franz Beckenbauer, que hizo ver al mundo que un central podía sumarse al ataque y ser bueno con el balón el los pies. Todavía hoy es difícil ver jugadores que tengan estas características, no me imagino lo que habrá sido Franz en su época! Al pensar en un central todos tenemos en mente un ROBOCOP de 1’90m que despeja, choca e intimida, y todavía hoy es el tipo de central que abunda en todas las ligas del mundo. Pocos son los que podemos salvar de la quema, hace tiempo ya que recuerdo un alemán Matthias Sammer (balón de oro en 1996), Lúcio (jugador del Inter.) y el mejor del mundo para mi Gerard Piqué. Un central capaz de regatear y definir en el área rival como un delantero de élite.
Contar en un equipo con centrales con manejo de balón y con capacidad de definición dentro del área rival, es un plus en el ataque del equipo que cuenta con más jugadores capaces de marcar un gol al rival. Sin embargo jugadores como Piqué son una rareza en el fútbol moderno, a pesar de que nadie duda de la ventaja que ello supone. Será que todavía se ve al central como un especialista en la defensa y la faceta del ataque es complementaria, por tanto mientras defienda no importa mucho. Si bien es cierto que hay muchas cosas en el fútbol que “se nacen” hay muchas otras que se entrenan, y es desde ahí donde se pueden obtener los futuros Piqué, desde las categorías de fútbol base.
A pesar de que esto no sea condición necesaria en un central, las tácticas del fútbol moderno le ponen un cerco difícil de franquear al típico ROBOCOP. Antes, y no hace mucho, era inimaginable un equipo sin un “9” delantero depredador del área preferentemente alto y fuerte. Un jugador que raramente saliera del área rival y que sólo tocaba el balón para intentar marcar, sin intentar regates porque normalmente no tenían la técnica necesaria. Éstos eran los objetivos de los ROBOCOP que por físico eran los únicos que podían intentar parar estos delanteros específicos, aunque de vez en cuando se encontraban con un Romário que les rompía los esquemas.
Pero como decía, las técnicas modernas están poniendo en extinción al “9”. Pocos quedan ya con estas características. Algunos de estos sobrevivientes son Van Nistelrooy, Mario Gómez, Filippo Insaghi, Nikola Zigic, Fernando Llorente y Zlatan Ibrahimovic. Tal vez éste último sea el que está sintiendo en carne propia este cambio, y se siente más perdido que un mimo en un entierro. Ibrahimovic es uno de los mejores del mundo como “9 tradicional”, pero en el fútbol de su equipo este puesto no existe y por eso lo está pagando. Otros en cambio se han ido adaptando como por ejemplo Drogba que con sus 1’89m se mueve por todo el frente de ataque, al igual que Diego Milito que ha dado una exhibición en la final de la copa de Europa.
El delantero moderno es ahora más rápido, más versátil y con más movimiento en todo el frente de ataque. Ya no está en el área esperando que le llegue el balón, ahora va a por él. Sale del área a tener contacto con el balón y obliga a los centrales a salir de la misma y cubrir espacios más grandes de terreno de juego, generando huecos para sus compañeros. Además, sus labores no son sólo ofensivas sino que tienen que emplearse en labores defensivas. En el fútbol moderno todos defienden activamente, porque son muchos los balones que un equipo recupera cuando un delantero presiona a la defensa, obligando a despejar y dividir el balón. Se exige a un delantero este sacrificio y ya es muy difícil que un jugador de ataque juegue en un equipo de élite sin esforzarse defensivamente.
Son cosas que poca gente ve y en las estadísticas no aparece, pero cuantos balones recuperaba el Madrid con las presiones de Zamorano o Raúl? Cuantos balones recupera el Inter o el Barcelona con las presiones de Eto’o o Messi? El sacrificio defensivo de Forlán o Villa son otras ejemplos de grandes recuperadores de balón para el equipo. Un trabajo extra que requiere una preparación física mucho más importante, ya que ahora el delantero esta en constante movimiento y no está sólo activo cuando su equipo tiene el balón.
(Ver segunda parte)
viernes, 20 de agosto de 2010
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