miércoles, 10 de febrero de 2010

La motivación en la base de toda gran victoria.

La motivación en la base de toda gran victoria.

En la historia del fútbol son muchos los partidos en los que se han dado resultados inesperados, ya sea por la superioridad manifiesta de la calidad de un equipo ante otro o, por la estadística de los partidos anteriores. Es cierto que la mayoría de las veces la lógica se cumple, pero en el fútbol esto es algo de lo que no es conveniente fiarse y por eso se dice que “los partidos hay que jugarlos para ganarlos”.
Quizás de los partidos históricos el más importante fue el famoso Maracanazo en la final de la copa del mundo de 1950 en Brasil, en el que Uruguay contra todo pronóstico se llevó el titulo ante 120.000 personas. A partir de ahí a toda gesta similar se le asoció a este hito en la historia, y lo seguirá siendo cada vez que ocurra un batacazo inesperado como el reciente alcorconazo.
Pero que sucede en realidad? Tomaré como ejemplo el Alcorcón (que es el que tenemos más fresco). No es creíble que en el vestuario del Alcorcón hubiese un brujo que les hiciera tomar algo para que jugaran como el Brasil de Pelé. Tampoco que los jugadores del Madrid se olvidaran de jugar, a pesar de su clara superioridad en lo técnico y lo físico. Lo que pasa es que hay algo mas en el fútbol que estas 2 cosas, y eso es LA MOTIVACIÓN. Lo es en la vida diaria para todo y claro que para el fútbol también. No hace falta que ponga ejemplos, cada uno sabe que cuando tiene ganas de hacer algo, no solo lo hace sino que además lo hace bien y se siente orgulloso de haberlo hecho.
La motivación es algo personal y es el resultado de una infinita lista de cosas tales como los factores ambientales (frió, calor, etc.), la situación personal (problemas económicos, familiares, amigos, etc.), y también físicos. El resultado de estos y la mentalidad de la persona pueden ser determinantes para una mayor o menor motivación. Además de todo esto influye la “satisfacción” y la “recompensa” por lograr el objetivo. Entre estos, distingo como más importante la satisfacción porque es el sentimiento por haber logrado lo que uno deseaba. Es el resultado del trabajo bien hecho del que nos sentimos protagonistas. La alegría del festejar una victoria es la expresión de la satisfacción.
En cambio la recompensa va en relación a lo material. El premio material como una cantidad de dinero por conseguir el objetivo o, la madre que le regala una moto a la hija por pasar de curso por ejemplo. La recompensa puede ser un arma de doble filo y que puede distraer de lo realmente importante que es concentrarse en el trabajo. Si la recompensa motiva más que el trabajo que hay que hacer para conseguirla… entonces hay un serio problema. No se puede negar que a veces funciona, pero hay que tener cuidado.
Por eso es importante la figura del entrenador y la del capitán de un equipo, para “ponerle las pilas al grupo” y para hacer que todos estén motivados para ganar el partido. Como complemento, en los más importantes equipos y en selecciones como la de Brasil (por ejemplo), hay un equipo de Psicólogos que observan e incluso proponen actividades para lograr un grupo unido para motivarse al máximo.
Cuando una plantilla esta con la motivación por las nubes, la concentración y el sacrificio físico aumenta, algo que el Madrid no tuvo por estar pensando que era un trámite. Al final quedó claro que la motivación supera la lógica del fútbol, haciendo buena la frase de “la fe mueve montañas”.-

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