martes, 16 de febrero de 2010

Ser listo o creerse listo.

Muchas veces en los partidos se dan situaciones para hacer pequeñas trampillas. Adelantar el balón en un saque de falta; adelantarse en un saque de banda; ir a buscar un balón que ha salido del campo (con el afán de perder tiempo); adelantarse pasito a pasito en la barrera; etc. Son cosas que se enseñan en los entrenamientos, se aprenden observando muchos partidos, o simplemente salen naturalmente. Todos intentan en mayor o menor medida, sacar una ventaja que saben que es ilegal. La mayor firmeza del árbitro para evitar estas trampillas es muchas veces mal visto por el jugador que intenta la treta, a sabiendas que no tiene razón! La más común es cuando los defensores se disponen a ejecutar un fuera de juego. En un 90% de las veces no se saca la falta del sitio, y cuando el árbitro exige que se retrase el balón hasta allí, el jugador lo retrasa 10cm cuando sabe que lo debe hacer 10 metros.

En los saques de puerta pasa más o menos lo mismo. Últimamente en el fútbol base y en peñas, algunos hacen el saque de puerta 20 o 30 cm. fuera del área de meta. No parece que fuese una distancia decisiva verdad? Es por el gusto de salirse de la regla y nada más.
El portero que va a por el balón que ha salido del campo, es otro de los clásicos para perder tiempo. Pero en este apartado la palma se la lleva el jugador que tiene un “ataque de rampas” en los minutos finales del partido. También puede aparecer el entrenador que intente llamar la atención del árbitro, para parar el partido. También en fútbol base se pide mucho al árbitro parar el partido para que un jugador se ate el calzado, siendo esto justificable sólo en el caso del portero (debido a los guantes).
Éstas y otras muchas formas de sacar pequeñas ventajillas, forman parte del conocimiento del extrafútbol. No es lo mismo querer hacer trampa que saber hacer trampa, es lo que diferencia al jugador listo del que cree serlo. En el fútbol como en las cartas, hay quienes tienen más habilidad que otras en saber hacer trampa. Para ello se necesita algo que ya viene en el ADN de algunos. Todos conocemos niños, algunos son más listos que otros aunque tengan las mismas experiencias, desarrollando habilidades diferentes.
En conclusión, la experiencia enseña muchas cosas, pero llevarlo a la práctica requiere ese toque personal que diferencia al verdadero listo. Muchos entrenadores y padres, intentan transmitir estos conceptos de extrafútbol a los niños del fútbol base. Me parece correcto porque es parte del fútbol, aunque no es conveniente que se les enseñe mientras están jugando un partido. Ocurre a menudo que entrenadores y/o padres le gritan al niño que hagan alguna trampilla según sea el caso. Por ejemplo, decirle al niño que ponga el balón más delante de donde ocurrió la falta. Esto pone en un aprieto al niño, que tiene que hacer caso al árbitro y al padre y/o entrenador. Todo esto sin mencionar el cabreo que pillan los rivales al escuchar los consejos tramposos que vienen del banquillo rival, generando un mal ambiente en el partido y poniendo en un aprieto al árbitro. Así pues, los consejos de extrafútbol “a grito pelao” desde la banda no ayudan a nadie, además de alertar al árbitro de la trampa.
En fin como siempre digo, FAIR PLAY… pero sólo a mi favor!!

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