miércoles, 10 de febrero de 2010

Un buen capitán.

Un buen capitán.

La figura del capitán es muy importante en un equipo, principalmente en el aspecto psicológico del grupo. Son muchos los requisitos que un buen capitán debe cumplir y conllevan una responsabilidad importante.
El capitán tiene responsabilidades para con el árbitro. A efectos del reglamento del fútbol, este es un jugador más. Algunos creen que por ser capitán tienen derecho por encima de los demás para protestarle al árbitro por ejemplo. Todavía hoy pasa que un capitán, luego de protestar de mala manera, no tolera que le saquen tarjeta amarilla… Hey soy el capitán! Pues si, da igual lo que haga dentro o fuera del campo, éste será juzgado como uno más. El capitán firma el acta como tal y antes de empezar participa en el sorteo para decidir que lado del campo defenderá en la primera parte. En situaciones puntuales el capitán puede ejercer de comunicador entre el árbitro y sus capitaneados y/o parciales de su equipo. Algunas veces pasa que el árbitro quiere comunicar o advertir de algo a un equipo, llamando al capitán para que este lo comunique a su entorno. También puede suceder a la inversa, siendo el capitán (en representación del equipo) que comunique al árbitro sobre alguna inquietud.
Una correcta manera de dirigirse al árbitro y tener una participación activa para colaborar con la deportividad del partido, son aspectos importantes en este apartado. Se ganará el respeto del árbitro y será bien visto tanto por sus compañeros como por los rivales.
Pero quizás la labor más importante del capitán es el rol para sus compañeros como referencia anímica. Esa capacidad de contagiar al grupo con su motivación, su concentración, su garra para sacar el equipo adelante y empujarlos a la victoria. Debe saber trasmitir con una mirada, con la entrega en el campo y dirigirse a los compañeros de manera adecuada según sea la situación. Estas cualidades son imposibles de entrenar y es un don que viene en el ADN del jugador. La capacidad de liderazgo no se estudia.
Por eso es importante que el capitán de un equipo sea elegido por lo jugadores y no por el entrenador de turno o por los años de cierto jugador en el club. Si el capitán debe ser una referencia anímica para el equipo, lo primero que tiene que ganarse es el respeto de sus compañeros. Éstos son los que tienen que ver sus virtudes como líder en el campo, en el vestuario, en los entrenamientos… para luego tomar en cuenta lo que dice o hace. Es siempre mejor un líder elegido que uno impuesto, ya sea por el entrenador o por el club. Será siempre más respetado un capitán elegido por la plantilla. Incluso a veces, hay mensajes que son mejor escuchados por los jugadores cuando los dice el capitán en vez del entrenador. Una buena relación del entrenador con el capitán, puede ayudar a tener una plantilla más unida en busca de un objetivo común… ganar.
Como habrán notado, poco tiene que ver la calidad técnica o salario de un jugador para ser capitán de un equipo. Si bien a veces puede coincidir, las capacidades para ser capitán no tienen relación directa con estos aspectos. Basta con recordar a Albelda como capitán del Valencia o a Puyol en el Barcelona… queda claro no?

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