Como todo en el fútbol, los zapatos han ido sufriendo modificaciones con el paso del tiempo. Al principio eran de piel gruesa, siendo la suela de metal en el cual se atornillaban los tacos que eran generalmente 6, 2 en el talón y 4 en la parte delantera de la suela. Eran pesadísimos y si tocaba jugar un dia de lluvia eran casi como calzarse una piedra. Como imaginarán no eran plastificados y la piel del zapato absorbía el agua haciéndolos más pesados, a pesar de los intentos de ponerle grasa al zapato para evitarlo. Por suerte la tecnología ha ido mejorando el calzado, buscando que sean más ligeros, resistentes a las condiciones climatológicas, etc. Pero quizás el aspecto más importante sea la parte de debajo de las botas, los tacos.
Es relativamente reciente el interés de la tecnología por mejorar este aspecto de la bota de fútbol. Siempre se preocupaban más por todo lo exterior pero poco por los tacos. Casi todas las botas seguían más o menos el mismo patrón. Desde el comienzo el fútbol se jugaba solo en césped natural y por lo general, los campos no estaban tan optimizados como ahora. Era necesario un buen agarre al campo, para lo cual los tacos de metal eran esenciales. Con tacos largos o cortos, en botas intercambiables o botas con tacos fijos de 6 u 8 (4 en el talón) tacos. Luego para superficies duras (tierra) se utilizaban y todavía se utilizan, las botas de suela entera con 13 tacos (o más) de plástico, proporcionando más comodidad en ese tipo de superficies.
No hubo grandes evoluciones al respecto hasta que ADIDAS sacó las famosas PREDATOR, que tenían como gran novedad su característica suela con tacos en forma de arco, repartidos por el perímetro de la suela. Fíjense que estamos hablando de 1994… hace nada! A partir de ahí el resto de las marcas tomaron nota de este novedoso diseño y sacaron sus respectivos símiles.
El principio de este tipo de suela es básico, cuantos más puntos de contacto tenga el zapato en la superficie, más cómodo será el apoyo del deportista. A su vez, la revolucionaria forma de los tacos otorgan un razonable agarre en cualquier superficie, exceptuando los campos muy embarrados para los cuales los tacos de aluminio no tienen rival.
La importancia de elegir el calzado con los tacos correctos es vital, pudiendo decidir un partido (por un resbalón inoportuno) o provocando una lesión. Hace poco en el periódico MARCA, Forlán reconoció que su último partido en el Manchester U. fue uno en el que no le hizo caso a Sir Alex Ferguson. Al parecer éste les dijo a sus jugadores que jugaran el partido con tacos largos, porque entendía que el campo no estaba firme. Pero Forlán decidió jugar con los cortos porque se sentía más cómodo. En los últimos minutos del partido Forlán resbaló y falló el gol que hubiese dado la victoria al ManU. En el vestuario Ferguson comprobó que Forlán jugó con tacos cortos, tirando la bota violentamente contra el suelo… y sencillamente no volvió a jugar en el Manchester.
En el apartado de las lesiones, recientemente David Beckham tuvo una gravísima lesión que le apartará del mundial. Como recuerdan David recibe un pase en el medio campo y al girarse le queda su pie fijo al césped, produciendo tal torsión que provocó la rotura del tendón de Aquiles. Usaba tacos de aluminio en ese partido y probablemente el césped estaba demasiado seco para usarlos. Eso hace que los tacos se fijen mucho más de lo necesario y al intentar girar, el terreno en el que se apoyaba no cedió, quedando su bota literalmente clavada en él. La suela “tipo predator” permite que el giro en esta superficie sea muy suave en comparación con un calzado de tacos metálicos. Si tienen la oportunidad, intenten girar en el césped con uno y luego con el otro tipo de suela y lo comprobarán. Esto es porque la suela “predator” con sus tacos arqueados hace casi imposible que el zapato se clave en el campo y ayuda al giro. Puedo además decirlo con propiedad pues yo cambié de estilo de botas luego de haberme hecho 2 buenos esguinces con botas de tacos de aluminio.
Por eso a la hora de comprarse un par de botas hay que pensar en que superficie se va a jugar la mayoría del tiempo. No tiene sentido comprarse botas con tacos de aluminio si se va a jugar en campos de césped artificial, ya que no hay fango que lo aconseje. Ni hablar si le toca jugar en un campo de tierra como el campo “b” del Gandia!
Por supuesto que cada jugador tiene sus preferencias y sus gustos. Esta nota no pretende hacer campaña en contra de las botas con tacos de aluminio, lo que sí hay que dejar claro que las suelas “tipo predator” son las que se adaptan mejor a las distintas superficies y las que provocan menos lesiones, tanto al que las lleva como a sus rivales.
jueves, 22 de abril de 2010
jueves, 15 de abril de 2010
Los arbitros asistentes y sus funciones.
Mucho se esta hablando de los árbitros auxiliares últimamente y esta nota se estaba demorando ya. Varios comentarios en relación con el arbitraje han estado circulando, desde el día que el cuarto árbitro le pitó el famoso penalti a Marchena contra el Atlético de Madrid. Penalti claro pero que sin embargo todo el mundo se puso en pie de guerra porque fue el 4º árbitro el que lo señaló. Seguramente que se opinaría diferente si hubiese sido al revés… como siempre sigo fair play pero solo a mi favor! Pero cabe aclarar realmente cuales son las funciones de los árbitro auxiliares y como las deben realizar.
En un partido de fútbol sin árbitros de área, es decir solo con líneas y 4º árbitro, antes del partido es donde se delimitan las funciones de unos y otros. En el vestuario, antes del comienzo del partido, es el árbitro principal quien instruye a sus colaboradores acerca de cómo deben de actuar en el campo. En el arbitraje el trabajo de equipo es esencial y debe realizarse de tal manera que no existan contradicciones entre lo que el árbitro principal pita y lo que el línea señale. Si todos los árbitros que concurren a un partido de fútbol tuviesen las mismas potestades sería un desorden total y les aseguro que tendríamos 3 veces más polémicas de las que ya existen.
Para ello se delimitan zonas de preferencia. Generalmente el árbitro deja a los asistentes “pitar” las faltas que ocurran entre el área y su línea. Si el asistente considera que se ha producido una falta en ese cuadrante, el árbitro la pitará haciendo caso a lo que su asistente le indique. De igual forma para los fuera de juego, decidir si un balón entró o no a la portería, si ha salido del campo, y controlar que el portero coloque el balón dentro del área de meta para un saque de puerta. Puede también entrar al terreno de juego para poner la barrera a la distancia correcta y dar su opinión al árbitro si este la requiere en alguna jugada puntual. El resto del campo fuera de esos cuadrantes, es el árbitro el que decide y los asistentes no deben tomar parte en sus decisiones, a menos que estas no sean decisiones de criterio.
Las decisiones de criterio, como lo dice la palabra son todas aquellas decisiones que necesitan que el árbitro las valore y decida si son faltas o no. Por ejemplo, un empujón puede ser visto por unos como falta y por otros no. Dependerá del criterio que tenga el árbitro. El criterio puede ser muy variable y depende de la personalidad del árbitro, el ambiente del partido (público, estado de nerviosismo del partido, etc.), la situación del partido (resultado en ese momento, minuto de juego, etc.), la ubicación del árbitro en el momento de la falta (nunca se ve lo mismo de todos los sitios), etc., etc. Entonces, zancadillas, empujones, entradas y todas esas decisiones que requieran un punto de vista, son decisiones de criterio y serán tomadas por el árbitro principal de manera exclusiva, dentro de las zonas del campo que ha delimitado previamente con sus asistentes.
Cuando pueden intervenir los árbitros asistentes fuera de sus zonas delimitadas previamente? En las jugadas o situaciones que no son de criterio. Estas pueden ser, por ejemplo la mano de Marchena antes mencionada, o la mano de Henry que clasificó a Francia para el mundial (no había asistente de área), una agresión entre jugadores, etc. Todas esas jugadas que no admiten criterio son las que pueden y deben intervenir los asistentes.
Es la manera que hay de organizarse en el arbitraje de hoy en dia. Algunos piden que la tecnología debe formar parte del arbitraje del fútbol, pero me adelanto a decir que moriré y mis futuras generaciones lo harán y nunca veré tal cosa. La FIFA entiende que el fútbol debe jugarse igual en un mundial y en una aldea, y eso es lo que lo hace tan popular y especial. Además, el fútbol necesita de todo lo que se mueve a su alrededor y en eso entran las polémicas arbitrales, porque se entiende como un juego humano tanto en sus jugadores como en los que deben de impartir justicia. La única proposición que la FIFA ha llevado al campo a modo experimental ha sido la inclusión de asistente de la línea de gol.
Este asistente no es un invento nuevo, pues hasta 1930 existía un asistente que estaba sentado detrás de la portería o al lado de la portería, para dar un gol como válido o no (si el balón había entrado a la portería o no). FIFA ha decidido retomarlo a modo experimental en un torneo europeo y lo ha permitido en algunas otras ligas. Al final de la temporada analizarán los resultados y decidirán que hacer. A mi me parece que tiene grandes posibilidades de volver a desaparecer, pues han servido para más polémica y no han tenido ninguna oportunidad de tomar una decisión importante desde que están actuando (al menos que yo sepa). Pero puede que para el mundial decidan continuar con el “experimento” por miedo a otra “mano de Henry”, ya que basta con que esta se produzca para que todo el mundo le recuerde a la FIFA lo de los asistentes de la línea de gol.
Bien, puesto queda este granito de arena que no pretende mostrar la verdad sino dar otro punto de vista acerca del arbitraje del fútbol. Una opinión vale más cuando más fundamentada esta, pues cuando no lo está se llama fanatismo.-
En un partido de fútbol sin árbitros de área, es decir solo con líneas y 4º árbitro, antes del partido es donde se delimitan las funciones de unos y otros. En el vestuario, antes del comienzo del partido, es el árbitro principal quien instruye a sus colaboradores acerca de cómo deben de actuar en el campo. En el arbitraje el trabajo de equipo es esencial y debe realizarse de tal manera que no existan contradicciones entre lo que el árbitro principal pita y lo que el línea señale. Si todos los árbitros que concurren a un partido de fútbol tuviesen las mismas potestades sería un desorden total y les aseguro que tendríamos 3 veces más polémicas de las que ya existen.
Para ello se delimitan zonas de preferencia. Generalmente el árbitro deja a los asistentes “pitar” las faltas que ocurran entre el área y su línea. Si el asistente considera que se ha producido una falta en ese cuadrante, el árbitro la pitará haciendo caso a lo que su asistente le indique. De igual forma para los fuera de juego, decidir si un balón entró o no a la portería, si ha salido del campo, y controlar que el portero coloque el balón dentro del área de meta para un saque de puerta. Puede también entrar al terreno de juego para poner la barrera a la distancia correcta y dar su opinión al árbitro si este la requiere en alguna jugada puntual. El resto del campo fuera de esos cuadrantes, es el árbitro el que decide y los asistentes no deben tomar parte en sus decisiones, a menos que estas no sean decisiones de criterio.
Las decisiones de criterio, como lo dice la palabra son todas aquellas decisiones que necesitan que el árbitro las valore y decida si son faltas o no. Por ejemplo, un empujón puede ser visto por unos como falta y por otros no. Dependerá del criterio que tenga el árbitro. El criterio puede ser muy variable y depende de la personalidad del árbitro, el ambiente del partido (público, estado de nerviosismo del partido, etc.), la situación del partido (resultado en ese momento, minuto de juego, etc.), la ubicación del árbitro en el momento de la falta (nunca se ve lo mismo de todos los sitios), etc., etc. Entonces, zancadillas, empujones, entradas y todas esas decisiones que requieran un punto de vista, son decisiones de criterio y serán tomadas por el árbitro principal de manera exclusiva, dentro de las zonas del campo que ha delimitado previamente con sus asistentes.
Cuando pueden intervenir los árbitros asistentes fuera de sus zonas delimitadas previamente? En las jugadas o situaciones que no son de criterio. Estas pueden ser, por ejemplo la mano de Marchena antes mencionada, o la mano de Henry que clasificó a Francia para el mundial (no había asistente de área), una agresión entre jugadores, etc. Todas esas jugadas que no admiten criterio son las que pueden y deben intervenir los asistentes.
Es la manera que hay de organizarse en el arbitraje de hoy en dia. Algunos piden que la tecnología debe formar parte del arbitraje del fútbol, pero me adelanto a decir que moriré y mis futuras generaciones lo harán y nunca veré tal cosa. La FIFA entiende que el fútbol debe jugarse igual en un mundial y en una aldea, y eso es lo que lo hace tan popular y especial. Además, el fútbol necesita de todo lo que se mueve a su alrededor y en eso entran las polémicas arbitrales, porque se entiende como un juego humano tanto en sus jugadores como en los que deben de impartir justicia. La única proposición que la FIFA ha llevado al campo a modo experimental ha sido la inclusión de asistente de la línea de gol.
Este asistente no es un invento nuevo, pues hasta 1930 existía un asistente que estaba sentado detrás de la portería o al lado de la portería, para dar un gol como válido o no (si el balón había entrado a la portería o no). FIFA ha decidido retomarlo a modo experimental en un torneo europeo y lo ha permitido en algunas otras ligas. Al final de la temporada analizarán los resultados y decidirán que hacer. A mi me parece que tiene grandes posibilidades de volver a desaparecer, pues han servido para más polémica y no han tenido ninguna oportunidad de tomar una decisión importante desde que están actuando (al menos que yo sepa). Pero puede que para el mundial decidan continuar con el “experimento” por miedo a otra “mano de Henry”, ya que basta con que esta se produzca para que todo el mundo le recuerde a la FIFA lo de los asistentes de la línea de gol.
Bien, puesto queda este granito de arena que no pretende mostrar la verdad sino dar otro punto de vista acerca del arbitraje del fútbol. Una opinión vale más cuando más fundamentada esta, pues cuando no lo está se llama fanatismo.-
viernes, 9 de abril de 2010
Tarjetas amarillas: un seguro para el jugador.
Esta semana en el partido de champions entre el Manchester U. y el Bayer M., se vio la trascendencia que puede tener una tarjeta amarilla tonta en un partido. El lateral derecho de ManU, el brasileño Rafael, pierde un balón a la altura del corner rival y le hace una zancadilla al rival, desde el suelo y sin ninguna posibilidad de recuperar el balón. En esa zona del campo no suponía ningún peligro para su equipo, pero tuvo esa reacción que le costó la tarjeta amarilla.
En la segunda parte, Ribery (Bayer) se escapa de su marcaje y corre con peligro hacia el área del ManU. Rafael lo coge del brazo instintivamente para cortar la jugada y le sacan la 2ª tarjeta amarilla con la consecuente expulsión. El ManU queda con 10 jugadores y el Bayer anota el gol que le da el pase a la semifinal de la champions.
La juventud o inexperiencia, el carácter del jugador… sea lo que sea Ferguson no pasará por alto la actuación de Rafael en este partido. No creo que le recrimine la acción de su 2ª tarjeta amarilla que cortó una peligrosa jugada rival, sino su 1ª tarjeta que fue de todo menos útil. Nunca se sabrá si Rafael tiene la culpa directa de la eliminación de su equipo, pero que duda cabe que fue un factor importante en el desenlace… además del golazo de Robben.
En un campeonato de liga la acumulación de tarjetas llevan a suspensiones, y muchas de ellas son inútiles. Las amarillas por protestar, sacarse la camiseta para celebrar un gol, son algunos ejemplos. Cada entrenador, capitán, jugador, debe tomar conciencia de ello y de lo importante que puede ser una tarjeta amarilla. Esta es parte del fútbol y esta ahí para usarla en caso de necesidad o en caso de que involuntariamente cometamos una falta. Es como un seguro que cada futbolista tiene y como tal, hay que usarlo con responsabilidad y en el momento apropiado.
Una tarjeta amarilla tiene muchas utilidades. Es un seguro que permite cosas como: cortar un ataque peligroso del rival; simular una falta que pueda dar beneficios a nuestro equipo (si cuela); hacer tiempo si la situación del partido lo requiere; tener una segunda oportunidad si por error se comete una entrada o una zancadilla temeraria al rival; encararse con un rival para provocarlo y sacarlo del partido esperando sacar beneficio de ello; y alguna otra que ahora se me escapa. Todas las demás circunstancias son las tarjetas “tontas” que pueden llevar a perjudicar al equipo, ya sea en un partido o en los siguientes al acumular varias tarjetas.
Los buenos jugadores son los que saben usar este aspecto del extrafútbol para su beneficio y no los que terminan perjudicando a su equipo.
En la segunda parte, Ribery (Bayer) se escapa de su marcaje y corre con peligro hacia el área del ManU. Rafael lo coge del brazo instintivamente para cortar la jugada y le sacan la 2ª tarjeta amarilla con la consecuente expulsión. El ManU queda con 10 jugadores y el Bayer anota el gol que le da el pase a la semifinal de la champions.
La juventud o inexperiencia, el carácter del jugador… sea lo que sea Ferguson no pasará por alto la actuación de Rafael en este partido. No creo que le recrimine la acción de su 2ª tarjeta amarilla que cortó una peligrosa jugada rival, sino su 1ª tarjeta que fue de todo menos útil. Nunca se sabrá si Rafael tiene la culpa directa de la eliminación de su equipo, pero que duda cabe que fue un factor importante en el desenlace… además del golazo de Robben.
En un campeonato de liga la acumulación de tarjetas llevan a suspensiones, y muchas de ellas son inútiles. Las amarillas por protestar, sacarse la camiseta para celebrar un gol, son algunos ejemplos. Cada entrenador, capitán, jugador, debe tomar conciencia de ello y de lo importante que puede ser una tarjeta amarilla. Esta es parte del fútbol y esta ahí para usarla en caso de necesidad o en caso de que involuntariamente cometamos una falta. Es como un seguro que cada futbolista tiene y como tal, hay que usarlo con responsabilidad y en el momento apropiado.
Una tarjeta amarilla tiene muchas utilidades. Es un seguro que permite cosas como: cortar un ataque peligroso del rival; simular una falta que pueda dar beneficios a nuestro equipo (si cuela); hacer tiempo si la situación del partido lo requiere; tener una segunda oportunidad si por error se comete una entrada o una zancadilla temeraria al rival; encararse con un rival para provocarlo y sacarlo del partido esperando sacar beneficio de ello; y alguna otra que ahora se me escapa. Todas las demás circunstancias son las tarjetas “tontas” que pueden llevar a perjudicar al equipo, ya sea en un partido o en los siguientes al acumular varias tarjetas.
Los buenos jugadores son los que saben usar este aspecto del extrafútbol para su beneficio y no los que terminan perjudicando a su equipo.
lunes, 29 de marzo de 2010
La confianza del jugador.
La semana pasada tuve la oportunidad de compartir con ustedes la opinión de Michael Jordan acerca de lo que para él era importante para ser competitivo. Nadie puede dudar que MJ es un icono para la historia del deporte y lo que dice bien merece todo nuestro respeto. Hoy quiero profundizar en el punto 2 de sus reglas para ser competitivo: “La confianza”.
Todos los que jugamos al fútbol sabemos cuando sentimos confianza en lo que hacemos o en lo que vamos a hacer, y luego recogemos los resultados en consonancia con dicha confianza. Recordemos lo que dice MJ: “Tener confianza de que lo puedes hacer. Si se tiene el 100% de la confianza de que puedes hacer algo, la mayoría de las veces lo harás”. Es totalmente cierto, pero para ello debes tener el 100% de la confianza y eso significa que no depende solo de ti. Me explico, en un juego de equipo la confianza nunca es individual. Si bien es cierto que el jugador puede poner toda su confianza en hacer algo o intentar hacerlo, esta depende de factores externos. Si tu te sientes seguro de hacer algo pero tus compañeros no lo creen así, puede que tu confianza baje. Es imposible que alguien tenga la confianza en un 100% si todo lo que le rodea no tiene confianza en él.
La falta de confianza del ambiente en el que se rodea el jugador, tarde o temprano termina haciendo mella en la confianza del mismo. De esta manera, el jugador va perdiendo confianza paulatinamente hasta quedar reducido a la mínima expresión. Además el jugador comenzará a estar más atento de los errores que cometa, por miedo a las criticas que reciba de su alrededor y no se preocupará en los aspectos positivos de su juego. Si éstas críticas continúan con el tiempo, no sólo no tendrá confianza en si mismo sino que su juego será cada vez peor, planteándose incluso dejar el deporte. Por otro lado puede llegar a trascender el deporte y llegar a lugares más personales de la persona, según sea el caso y la personalidad del deportista.
La confianza es energía, y en un deporte colectivo como el fútbol tiene una importancia básica. ¿Quien no ha llegado alguna vez con muchas ganas de jugar un partido de fútbol y se encuentra con un equipo que está desmotivado y juega en el campo (como sin ganas)?. Seguro que esa energía que traía el jugador se transforma en mal humor y posiblemente en un “choque” con algún compañero. De la misma forma ocurre al contrario. Llegar sin ganas de jugar y sentir que el ambiente del partido te envuelve y ponerte a jugar como si fuese el último partido de tu vida.
La confianza es algo que necesita alimentarse desde fuera. Los niños que juegan al fútbol, que estudian, que hacen tareas en casa, etc., necesitan ser recompensados por sus acciones con la sonrisa cómplice de sus padres, con un beso, con un gesto de aprobación… No sólo hay que estar encima de ellos cuando cometen los errores, también hay que saber transmitir que estamos orgullosos de su acciones positivas. Esto genera ni más ni menos que confianza, y esto es algo que necesitamos alimentar toda nuestra vida. Los padres al comienzo, y poco a poco iremos conociendo personas que nos importan lo suficiente como para tomar en cuenta sus aprobaciones o sus desaprobaciones. Al mismo tiempo nosotros estaremos apoyando o no las acciones de quienes nos rodean, y puede que alguien nos tome mas en cuenta que a los demás. La confianza es el motor de nuestro juego.
Todos los que jugamos al fútbol sabemos cuando sentimos confianza en lo que hacemos o en lo que vamos a hacer, y luego recogemos los resultados en consonancia con dicha confianza. Recordemos lo que dice MJ: “Tener confianza de que lo puedes hacer. Si se tiene el 100% de la confianza de que puedes hacer algo, la mayoría de las veces lo harás”. Es totalmente cierto, pero para ello debes tener el 100% de la confianza y eso significa que no depende solo de ti. Me explico, en un juego de equipo la confianza nunca es individual. Si bien es cierto que el jugador puede poner toda su confianza en hacer algo o intentar hacerlo, esta depende de factores externos. Si tu te sientes seguro de hacer algo pero tus compañeros no lo creen así, puede que tu confianza baje. Es imposible que alguien tenga la confianza en un 100% si todo lo que le rodea no tiene confianza en él.
La falta de confianza del ambiente en el que se rodea el jugador, tarde o temprano termina haciendo mella en la confianza del mismo. De esta manera, el jugador va perdiendo confianza paulatinamente hasta quedar reducido a la mínima expresión. Además el jugador comenzará a estar más atento de los errores que cometa, por miedo a las criticas que reciba de su alrededor y no se preocupará en los aspectos positivos de su juego. Si éstas críticas continúan con el tiempo, no sólo no tendrá confianza en si mismo sino que su juego será cada vez peor, planteándose incluso dejar el deporte. Por otro lado puede llegar a trascender el deporte y llegar a lugares más personales de la persona, según sea el caso y la personalidad del deportista.
La confianza es energía, y en un deporte colectivo como el fútbol tiene una importancia básica. ¿Quien no ha llegado alguna vez con muchas ganas de jugar un partido de fútbol y se encuentra con un equipo que está desmotivado y juega en el campo (como sin ganas)?. Seguro que esa energía que traía el jugador se transforma en mal humor y posiblemente en un “choque” con algún compañero. De la misma forma ocurre al contrario. Llegar sin ganas de jugar y sentir que el ambiente del partido te envuelve y ponerte a jugar como si fuese el último partido de tu vida.
La confianza es algo que necesita alimentarse desde fuera. Los niños que juegan al fútbol, que estudian, que hacen tareas en casa, etc., necesitan ser recompensados por sus acciones con la sonrisa cómplice de sus padres, con un beso, con un gesto de aprobación… No sólo hay que estar encima de ellos cuando cometen los errores, también hay que saber transmitir que estamos orgullosos de su acciones positivas. Esto genera ni más ni menos que confianza, y esto es algo que necesitamos alimentar toda nuestra vida. Los padres al comienzo, y poco a poco iremos conociendo personas que nos importan lo suficiente como para tomar en cuenta sus aprobaciones o sus desaprobaciones. Al mismo tiempo nosotros estaremos apoyando o no las acciones de quienes nos rodean, y puede que alguien nos tome mas en cuenta que a los demás. La confianza es el motor de nuestro juego.
jueves, 25 de marzo de 2010
Reglas para ser competitivo según Michael Jordan.
Michael Jordan es uno de los mejores deportistas de la historia, y en el número 141 de la revista GOLFDIGEST, da unas reglas para ser competitivo. Si bien MJ fue jugador de baloncesto, el dice que en el plano mental tiene muchas cosas en común con el golf. Y yo digo que casi con cualquier deporte, incluido el fútbol. Vamos a verlo.
1) “Concéntrese en las cosas pequeñas. Muchas pequeñas hacen una grande.” Por ejemplo, entrenar pases y chutar a portería con la pierna “mala”, aprender a cabecear, etc. Dominar esas pequeñas cosas hacen un jugador mas completo.
2) “Tener confianza de que lo puedes hacer. Si se tiene el 100% de la confianza de que puedes hacer algo, la mayoría de las veces lo harás”. Esto pasa en el fútbol, en cualquier deporte y hasta en la vida. La confianza aumenta la seguridad y la concentración en lo que hacemos, como si nos apostásemos a que lo podemos hacer. Por ejemplo en el lanzamiento de un penalti o al realizar un pase largo a un compañero.
3) “No piense en el premio, piense en el trabajo. Prepararse, entrenar, perfeccionar, y luego llegarán los premios”. Esto es básico!! Y pueden preguntárselo al Madrid. Todo el año pensando en la final y terminan a la mitad del camino. Cada cosa a su tiempo y desde luego que el premio es lo último que hay que ponerse como objetivo. Esto, a mi modo de ver, vale para todo lo que hacemos en la vida.
4) “Hágalo simple”. Intentar hacer lo que sabemos que hacemos bien aumentará nuestra confianza, principalmente al principio de los partidos. Con la confianza a tope puede que salgan más cosas. El aumento de la confianza de cada integrante del equipo hace que este se vea reforzado. Si cada jugador hace lo que sabe hacer bien, el equipo lo hará bien.
5) “Controlar las emociones”, hasta que acabe el partido. A veces jugar muy bien una parte del partido, hace creer que la situación esta controlada e inconscientemente se baja el ritmo, dándole al rival la oportunidad de crecerse. Festejar en exceso un gol, puede sacar a un jugador o al equipo del partido por unos instantes. El objetivo es la victoria y el gol es un medio para alcanzarla.
6) “Utilizar los errores para motivarse a trabajar mas duro”. Otro aspecto que considero básico en el deporte y en la vida. Equivocarse para aprender, tropezarse para levantarse. No obsesionarse con el error, pero si con el trabajo para no volver a cometerlo.
7) “Me encanta hablar mal y hay todo un arte en sacarle ventaja de manera competitiva. Hablar con tacos y todo eso es un medio de obtener confianza y, hablar a la mente de tu oponente mientras esta intentando hacer cosas y presionarle un poco.” Lo que se dice comúnmente sacarlo del partido. El factor psicológico entra en escena. Extrafútbol puro y duro. Ya en mi nota de “los provocadores y sus víctimas” hablé bastante del tema. Dice MJ que el “no habla mal degradando a la gente ni se mete con sus padres ni nada”, pero seguro que MJ no dudaría en hacerlo, aunque después se disculpe al terminar el partido. Al terminar el partido dejamos de competir, nos comportamos como personas educadas. Cada cosa en su sitio.
8) “Estar nervioso no es algo malo. La clave esta en que los nervios desaparezcan cuando comienza el partido y se empieza a hace lo que se sabe”. Los nervios son indirectamente proporcionales a la confianza. A mas confianza menos nervios y viceversa. Tiene menos nervios el que ha estudiado para un examen que el que solo va con chuletas.
Espero que les halla gustado, a mi me resultó fascinante y estoy totalmente de acuerdo con este prodigio del deporte. Esta filosofía, además de sus condiciones atléticas fue lo que lo llevó a ser lo que es, una leyenda.
1) “Concéntrese en las cosas pequeñas. Muchas pequeñas hacen una grande.” Por ejemplo, entrenar pases y chutar a portería con la pierna “mala”, aprender a cabecear, etc. Dominar esas pequeñas cosas hacen un jugador mas completo.
2) “Tener confianza de que lo puedes hacer. Si se tiene el 100% de la confianza de que puedes hacer algo, la mayoría de las veces lo harás”. Esto pasa en el fútbol, en cualquier deporte y hasta en la vida. La confianza aumenta la seguridad y la concentración en lo que hacemos, como si nos apostásemos a que lo podemos hacer. Por ejemplo en el lanzamiento de un penalti o al realizar un pase largo a un compañero.
3) “No piense en el premio, piense en el trabajo. Prepararse, entrenar, perfeccionar, y luego llegarán los premios”. Esto es básico!! Y pueden preguntárselo al Madrid. Todo el año pensando en la final y terminan a la mitad del camino. Cada cosa a su tiempo y desde luego que el premio es lo último que hay que ponerse como objetivo. Esto, a mi modo de ver, vale para todo lo que hacemos en la vida.
4) “Hágalo simple”. Intentar hacer lo que sabemos que hacemos bien aumentará nuestra confianza, principalmente al principio de los partidos. Con la confianza a tope puede que salgan más cosas. El aumento de la confianza de cada integrante del equipo hace que este se vea reforzado. Si cada jugador hace lo que sabe hacer bien, el equipo lo hará bien.
5) “Controlar las emociones”, hasta que acabe el partido. A veces jugar muy bien una parte del partido, hace creer que la situación esta controlada e inconscientemente se baja el ritmo, dándole al rival la oportunidad de crecerse. Festejar en exceso un gol, puede sacar a un jugador o al equipo del partido por unos instantes. El objetivo es la victoria y el gol es un medio para alcanzarla.
6) “Utilizar los errores para motivarse a trabajar mas duro”. Otro aspecto que considero básico en el deporte y en la vida. Equivocarse para aprender, tropezarse para levantarse. No obsesionarse con el error, pero si con el trabajo para no volver a cometerlo.
7) “Me encanta hablar mal y hay todo un arte en sacarle ventaja de manera competitiva. Hablar con tacos y todo eso es un medio de obtener confianza y, hablar a la mente de tu oponente mientras esta intentando hacer cosas y presionarle un poco.” Lo que se dice comúnmente sacarlo del partido. El factor psicológico entra en escena. Extrafútbol puro y duro. Ya en mi nota de “los provocadores y sus víctimas” hablé bastante del tema. Dice MJ que el “no habla mal degradando a la gente ni se mete con sus padres ni nada”, pero seguro que MJ no dudaría en hacerlo, aunque después se disculpe al terminar el partido. Al terminar el partido dejamos de competir, nos comportamos como personas educadas. Cada cosa en su sitio.
8) “Estar nervioso no es algo malo. La clave esta en que los nervios desaparezcan cuando comienza el partido y se empieza a hace lo que se sabe”. Los nervios son indirectamente proporcionales a la confianza. A mas confianza menos nervios y viceversa. Tiene menos nervios el que ha estudiado para un examen que el que solo va con chuletas.
Espero que les halla gustado, a mi me resultó fascinante y estoy totalmente de acuerdo con este prodigio del deporte. Esta filosofía, además de sus condiciones atléticas fue lo que lo llevó a ser lo que es, una leyenda.
jueves, 11 de marzo de 2010
Los penaltis 2ª parte.
Hace un tiempo he visto en un documental algo muy curioso. Hablaba de la ciencia de los penaltis. Demostraba que en más de un 80% de los lanzamientos, el balón iba dirigido en la dirección que indicaba el pie de apoyo del lanzador. Después de eso, me puse a mirar lanzamientos de penaltis y comprobé con asombro que era verdad.
La cuestión es que todo pasa por una cuestión de equilibrio corporal. Cuando el lanzador decide enviar el balón a la derecha, por ejemplo, el golpeo del balón lleva a que su cuerpo se desplace de manera natural hacia la derecha. Lo mismo pasa si se decide lanzar a la izquierda o al centro. Lo primero que delata la intención del lanzador es su pie de apoyo, pues este se prepara para equilibrar el cuerpo luego del tiro.
Los jugadores con más técnica y con mucho entrenamiento, pueden disparar evitando que el pie de apoyo les delate. A pesar de todo, siempre tienen más posibilidades de fallar pues requiere un gesto antinatural de desplazamiento del equilibrio del cuerpo. Compruébenlo!! Intenten tirar un penalti hacia un palo con el pie de apoyo apuntando al palo contrario.
La “paradinha”. Quizás, que yo recuerde, el precursor de la famosa forma de tirar penaltis fue un jugador brasileño de los 80’s, el Dr. Sócrates. Lo de Doctor es porque además de jugador de fútbol era médico. El Dr. Llegaba casi andando hasta el balón, luego apoyaba su pie izquierdo al lado del balón y retrasaba su pierna derecha para soltar un pepinazo. Se puede ver en el mundial del 86 en el partido que ganó Brasil 4 a cero a Polonia.
Las distintas variantes de paradinhas se basan principalmente en el engaño al portero. La variación de la velocidad del lanzador puede hacer que el portero se mueva de su posición, dejándole al lanzador una clara elección de donde tirar el balón (cosa que no pasaba con Sócrates que las colgaba de la escuadra; ver en youtube). Resulta que quedó demostrado que la paradinha es una forma muy vistosa de lanzar penaltis, como el estilo Panenka, pero con un porcentaje mas bajo de acierto que el penalti tradicional. Principalmente porque los factores de riesgo se multiplican. Además de la técnica y la fuerza que se debe de tener para patear un balón a corta distancia, el lanzador parte con la desventaja (en la mayoría de los casos) de no saber donde dirigir el tiro. El mismo se decide en función de los movimientos del portero y eso requiere una improvisación en décimas de segundo que puede llevar al fallo. Principalmente si el portero no se mueve ante la paradinha del lanzador. Además, siempre es más difícil golpear el balón con 2 pasos de carrerilla que con más. Tiene además el riesgo añadido de que si se falla un penalti con paradinha o a lo Panenka, es más avergonzante y objeto de más burla que en el fallo tradicional. Preguntarle a Casquero jugando con el Getafe el año pasado en el Bernabeu!
Por último decir que la zona de la portería más receptiva para el gol, es la zona central. Más precisamente a la altura de la cabeza del portero. Esto se debe a que es más fácil para el lanzador si tiene una referencia a lo que lanzarle el balón. Como en casi un 95% de las veces, el portero se mueve lo suficiente como para no poder detener dicho lanzamiento. Aunque a veces algún portero se queda en el sitio y lo para, como por ejemplo Munúa hace 2 semanas en el partido Málaga – Xerez.
Este estudio no tiene en cuenta ningún factor extrafutbol ni el cansancio.
La cuestión es que todo pasa por una cuestión de equilibrio corporal. Cuando el lanzador decide enviar el balón a la derecha, por ejemplo, el golpeo del balón lleva a que su cuerpo se desplace de manera natural hacia la derecha. Lo mismo pasa si se decide lanzar a la izquierda o al centro. Lo primero que delata la intención del lanzador es su pie de apoyo, pues este se prepara para equilibrar el cuerpo luego del tiro.
Los jugadores con más técnica y con mucho entrenamiento, pueden disparar evitando que el pie de apoyo les delate. A pesar de todo, siempre tienen más posibilidades de fallar pues requiere un gesto antinatural de desplazamiento del equilibrio del cuerpo. Compruébenlo!! Intenten tirar un penalti hacia un palo con el pie de apoyo apuntando al palo contrario.
La “paradinha”. Quizás, que yo recuerde, el precursor de la famosa forma de tirar penaltis fue un jugador brasileño de los 80’s, el Dr. Sócrates. Lo de Doctor es porque además de jugador de fútbol era médico. El Dr. Llegaba casi andando hasta el balón, luego apoyaba su pie izquierdo al lado del balón y retrasaba su pierna derecha para soltar un pepinazo. Se puede ver en el mundial del 86 en el partido que ganó Brasil 4 a cero a Polonia.
Las distintas variantes de paradinhas se basan principalmente en el engaño al portero. La variación de la velocidad del lanzador puede hacer que el portero se mueva de su posición, dejándole al lanzador una clara elección de donde tirar el balón (cosa que no pasaba con Sócrates que las colgaba de la escuadra; ver en youtube). Resulta que quedó demostrado que la paradinha es una forma muy vistosa de lanzar penaltis, como el estilo Panenka, pero con un porcentaje mas bajo de acierto que el penalti tradicional. Principalmente porque los factores de riesgo se multiplican. Además de la técnica y la fuerza que se debe de tener para patear un balón a corta distancia, el lanzador parte con la desventaja (en la mayoría de los casos) de no saber donde dirigir el tiro. El mismo se decide en función de los movimientos del portero y eso requiere una improvisación en décimas de segundo que puede llevar al fallo. Principalmente si el portero no se mueve ante la paradinha del lanzador. Además, siempre es más difícil golpear el balón con 2 pasos de carrerilla que con más. Tiene además el riesgo añadido de que si se falla un penalti con paradinha o a lo Panenka, es más avergonzante y objeto de más burla que en el fallo tradicional. Preguntarle a Casquero jugando con el Getafe el año pasado en el Bernabeu!
Por último decir que la zona de la portería más receptiva para el gol, es la zona central. Más precisamente a la altura de la cabeza del portero. Esto se debe a que es más fácil para el lanzador si tiene una referencia a lo que lanzarle el balón. Como en casi un 95% de las veces, el portero se mueve lo suficiente como para no poder detener dicho lanzamiento. Aunque a veces algún portero se queda en el sitio y lo para, como por ejemplo Munúa hace 2 semanas en el partido Málaga – Xerez.
Este estudio no tiene en cuenta ningún factor extrafutbol ni el cansancio.
viernes, 5 de marzo de 2010
Los penaltis (parte uno)
Los penaltis son de esas cosas en el fútbol que para el aficionado, es bastante fácil. Pero son muchos los factores que inciden en la situación de lanzamiento de penalti. Casi todas recaen sobre el lanzador, ya que se asume como normal que un penalti acabe en gol. Esto libera de responsabilidad al portero y se la carga al lanzador.
El juego psicológico del fútbol (el extrafútbol) entra en escena. El lanzador es afectado por múltiples factores tales como, los ambientales, el público, la experiencia del portero y lo que el lanzador piensa de él, el desempeño del lanzador durante el partido hasta el momento del lanzamiento, la confianza que tienen sus compañeros y el entrenador, la presión del partido (lo que se juegue el equipo en ese partido), la experiencia del lanzador y el cansancio.
Los ambientales refieren al estado del campo. No es lo mismo chutar un penalti en un campo embarrado, en donde el lanzador tenga miedo de patinar en el momento del lanzamiento, que en otro en perfectas condiciones. Esa desconfianza puede llevar al error.
El público, en caso de haberlo, puede motivar y alentar al lanzador o todo lo contrario. Algunos equipos ubican astutamente a sus simpatizantes detrás la portería para distraer al lanzador rival. Es que todo lo que pase detrás de la portería puede distraer al lanzador y provocar el error. Como ejemplo esta la NBA. Cuando el rival lanza un personal, todo el público local detrás de la canasta, no para de hacer ruido, mover los brazos y hacer todo tipo de cosas para que el lanzador falle. En cambio cuando lanza el local, todo el mundo quieto y callado como en un entierro. Por eso que cuando el local lanza un penalti, lo mejor que puede hacer el público es apartarse de la portería en lugar de ponerse detrás.
La experiencia del portero y esa capacidad de adivinar la intención del lanzador, observando el lugar de la portería a donde se dirigen sus miradas. Buscar que el lanzador se ponga nervioso, demorando la ejecución con truco de extrafútbol como atarse el calzado por ejemplo. Todo tiempo que logre demorar es tiempo que puede poner nervioso al lanzador. Mirarle a los ojos de cerca, decirle cosas que lo saquen de su concentración. Como CESAR (portero del Valencia) le dijo a FORLÁN: “tíralo fuera”. Esa tontería hizo que Forlán tirara el penalti al centro de la portería, cosa que nunca hace! A lo mejor no tenía toda la seguridad necesaria para tirar como siempre. Tener un portero delante, que el lanzador reconoce como bueno, es más presión para el lanzador que sabe que tendrá que ajustar su tiro con el riesgo que ello conlleva.
Un lanzador al que el partido le esta saliendo redondo, tendrá mucha confianza a la hora de chutar un penalti. Pero si no está teniendo uno de sus mejores días, puede que el penalti sea una responsabilidad que no desee asumir. Al mismo tiempo, si no tiene compañeros que le estén discutiendo la posibilidad de tirarlo y con un entrenador que le apoye, puede que le sea más fácil. Nada peor que tener a varios compañeros discutiendo para tirar el penalti, o a un entrenador que elija a alguien que no este bien visto por el resto de los compañeros para esa responsabilidad. Por eso los penaltis hay que entrenarlos. Además le dará al entrenador una pista de quien puede tomar la responsabilidad según sea el momento. No es lo mismo tirar un penalti cuando ya se va ganando por 3 goles, que cuando va a decidir una eliminatoria.
Claro que el cansancio es un factor a tener en cuenta, pero lo considero mínimo. Es mi opinión, porque un jugador motivado y lleno de confianza patea un penalti con la cabeza si hace falta. El cansancio existe, pero en la mayoría de los casos es la cabeza que dice hasta donde se puede.
La fortaleza mental de un lanzador de penaltis es lo que hace la diferencia en un especialista.
El juego psicológico del fútbol (el extrafútbol) entra en escena. El lanzador es afectado por múltiples factores tales como, los ambientales, el público, la experiencia del portero y lo que el lanzador piensa de él, el desempeño del lanzador durante el partido hasta el momento del lanzamiento, la confianza que tienen sus compañeros y el entrenador, la presión del partido (lo que se juegue el equipo en ese partido), la experiencia del lanzador y el cansancio.
Los ambientales refieren al estado del campo. No es lo mismo chutar un penalti en un campo embarrado, en donde el lanzador tenga miedo de patinar en el momento del lanzamiento, que en otro en perfectas condiciones. Esa desconfianza puede llevar al error.
El público, en caso de haberlo, puede motivar y alentar al lanzador o todo lo contrario. Algunos equipos ubican astutamente a sus simpatizantes detrás la portería para distraer al lanzador rival. Es que todo lo que pase detrás de la portería puede distraer al lanzador y provocar el error. Como ejemplo esta la NBA. Cuando el rival lanza un personal, todo el público local detrás de la canasta, no para de hacer ruido, mover los brazos y hacer todo tipo de cosas para que el lanzador falle. En cambio cuando lanza el local, todo el mundo quieto y callado como en un entierro. Por eso que cuando el local lanza un penalti, lo mejor que puede hacer el público es apartarse de la portería en lugar de ponerse detrás.
La experiencia del portero y esa capacidad de adivinar la intención del lanzador, observando el lugar de la portería a donde se dirigen sus miradas. Buscar que el lanzador se ponga nervioso, demorando la ejecución con truco de extrafútbol como atarse el calzado por ejemplo. Todo tiempo que logre demorar es tiempo que puede poner nervioso al lanzador. Mirarle a los ojos de cerca, decirle cosas que lo saquen de su concentración. Como CESAR (portero del Valencia) le dijo a FORLÁN: “tíralo fuera”. Esa tontería hizo que Forlán tirara el penalti al centro de la portería, cosa que nunca hace! A lo mejor no tenía toda la seguridad necesaria para tirar como siempre. Tener un portero delante, que el lanzador reconoce como bueno, es más presión para el lanzador que sabe que tendrá que ajustar su tiro con el riesgo que ello conlleva.
Un lanzador al que el partido le esta saliendo redondo, tendrá mucha confianza a la hora de chutar un penalti. Pero si no está teniendo uno de sus mejores días, puede que el penalti sea una responsabilidad que no desee asumir. Al mismo tiempo, si no tiene compañeros que le estén discutiendo la posibilidad de tirarlo y con un entrenador que le apoye, puede que le sea más fácil. Nada peor que tener a varios compañeros discutiendo para tirar el penalti, o a un entrenador que elija a alguien que no este bien visto por el resto de los compañeros para esa responsabilidad. Por eso los penaltis hay que entrenarlos. Además le dará al entrenador una pista de quien puede tomar la responsabilidad según sea el momento. No es lo mismo tirar un penalti cuando ya se va ganando por 3 goles, que cuando va a decidir una eliminatoria.
Claro que el cansancio es un factor a tener en cuenta, pero lo considero mínimo. Es mi opinión, porque un jugador motivado y lleno de confianza patea un penalti con la cabeza si hace falta. El cansancio existe, pero en la mayoría de los casos es la cabeza que dice hasta donde se puede.
La fortaleza mental de un lanzador de penaltis es lo que hace la diferencia en un especialista.
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