jueves, 11 de marzo de 2010

Los penaltis 2ª parte.

Hace un tiempo he visto en un documental algo muy curioso. Hablaba de la ciencia de los penaltis. Demostraba que en más de un 80% de los lanzamientos, el balón iba dirigido en la dirección que indicaba el pie de apoyo del lanzador. Después de eso, me puse a mirar lanzamientos de penaltis y comprobé con asombro que era verdad.
La cuestión es que todo pasa por una cuestión de equilibrio corporal. Cuando el lanzador decide enviar el balón a la derecha, por ejemplo, el golpeo del balón lleva a que su cuerpo se desplace de manera natural hacia la derecha. Lo mismo pasa si se decide lanzar a la izquierda o al centro. Lo primero que delata la intención del lanzador es su pie de apoyo, pues este se prepara para equilibrar el cuerpo luego del tiro.
Los jugadores con más técnica y con mucho entrenamiento, pueden disparar evitando que el pie de apoyo les delate. A pesar de todo, siempre tienen más posibilidades de fallar pues requiere un gesto antinatural de desplazamiento del equilibrio del cuerpo. Compruébenlo!! Intenten tirar un penalti hacia un palo con el pie de apoyo apuntando al palo contrario.
La “paradinha”. Quizás, que yo recuerde, el precursor de la famosa forma de tirar penaltis fue un jugador brasileño de los 80’s, el Dr. Sócrates. Lo de Doctor es porque además de jugador de fútbol era médico. El Dr. Llegaba casi andando hasta el balón, luego apoyaba su pie izquierdo al lado del balón y retrasaba su pierna derecha para soltar un pepinazo. Se puede ver en el mundial del 86 en el partido que ganó Brasil 4 a cero a Polonia.
Las distintas variantes de paradinhas se basan principalmente en el engaño al portero. La variación de la velocidad del lanzador puede hacer que el portero se mueva de su posición, dejándole al lanzador una clara elección de donde tirar el balón (cosa que no pasaba con Sócrates que las colgaba de la escuadra; ver en youtube). Resulta que quedó demostrado que la paradinha es una forma muy vistosa de lanzar penaltis, como el estilo Panenka, pero con un porcentaje mas bajo de acierto que el penalti tradicional. Principalmente porque los factores de riesgo se multiplican. Además de la técnica y la fuerza que se debe de tener para patear un balón a corta distancia, el lanzador parte con la desventaja (en la mayoría de los casos) de no saber donde dirigir el tiro. El mismo se decide en función de los movimientos del portero y eso requiere una improvisación en décimas de segundo que puede llevar al fallo. Principalmente si el portero no se mueve ante la paradinha del lanzador. Además, siempre es más difícil golpear el balón con 2 pasos de carrerilla que con más. Tiene además el riesgo añadido de que si se falla un penalti con paradinha o a lo Panenka, es más avergonzante y objeto de más burla que en el fallo tradicional. Preguntarle a Casquero jugando con el Getafe el año pasado en el Bernabeu!
Por último decir que la zona de la portería más receptiva para el gol, es la zona central. Más precisamente a la altura de la cabeza del portero. Esto se debe a que es más fácil para el lanzador si tiene una referencia a lo que lanzarle el balón. Como en casi un 95% de las veces, el portero se mueve lo suficiente como para no poder detener dicho lanzamiento. Aunque a veces algún portero se queda en el sitio y lo para, como por ejemplo Munúa hace 2 semanas en el partido Málaga – Xerez.
Este estudio no tiene en cuenta ningún factor extrafutbol ni el cansancio.

viernes, 5 de marzo de 2010

Los penaltis (parte uno)

Los penaltis son de esas cosas en el fútbol que para el aficionado, es bastante fácil. Pero son muchos los factores que inciden en la situación de lanzamiento de penalti. Casi todas recaen sobre el lanzador, ya que se asume como normal que un penalti acabe en gol. Esto libera de responsabilidad al portero y se la carga al lanzador.
El juego psicológico del fútbol (el extrafútbol) entra en escena. El lanzador es afectado por múltiples factores tales como, los ambientales, el público, la experiencia del portero y lo que el lanzador piensa de él, el desempeño del lanzador durante el partido hasta el momento del lanzamiento, la confianza que tienen sus compañeros y el entrenador, la presión del partido (lo que se juegue el equipo en ese partido), la experiencia del lanzador y el cansancio.
Los ambientales refieren al estado del campo. No es lo mismo chutar un penalti en un campo embarrado, en donde el lanzador tenga miedo de patinar en el momento del lanzamiento, que en otro en perfectas condiciones. Esa desconfianza puede llevar al error.
El público, en caso de haberlo, puede motivar y alentar al lanzador o todo lo contrario. Algunos equipos ubican astutamente a sus simpatizantes detrás la portería para distraer al lanzador rival. Es que todo lo que pase detrás de la portería puede distraer al lanzador y provocar el error. Como ejemplo esta la NBA. Cuando el rival lanza un personal, todo el público local detrás de la canasta, no para de hacer ruido, mover los brazos y hacer todo tipo de cosas para que el lanzador falle. En cambio cuando lanza el local, todo el mundo quieto y callado como en un entierro. Por eso que cuando el local lanza un penalti, lo mejor que puede hacer el público es apartarse de la portería en lugar de ponerse detrás.
La experiencia del portero y esa capacidad de adivinar la intención del lanzador, observando el lugar de la portería a donde se dirigen sus miradas. Buscar que el lanzador se ponga nervioso, demorando la ejecución con truco de extrafútbol como atarse el calzado por ejemplo. Todo tiempo que logre demorar es tiempo que puede poner nervioso al lanzador. Mirarle a los ojos de cerca, decirle cosas que lo saquen de su concentración. Como CESAR (portero del Valencia) le dijo a FORLÁN: “tíralo fuera”. Esa tontería hizo que Forlán tirara el penalti al centro de la portería, cosa que nunca hace! A lo mejor no tenía toda la seguridad necesaria para tirar como siempre. Tener un portero delante, que el lanzador reconoce como bueno, es más presión para el lanzador que sabe que tendrá que ajustar su tiro con el riesgo que ello conlleva.
Un lanzador al que el partido le esta saliendo redondo, tendrá mucha confianza a la hora de chutar un penalti. Pero si no está teniendo uno de sus mejores días, puede que el penalti sea una responsabilidad que no desee asumir. Al mismo tiempo, si no tiene compañeros que le estén discutiendo la posibilidad de tirarlo y con un entrenador que le apoye, puede que le sea más fácil. Nada peor que tener a varios compañeros discutiendo para tirar el penalti, o a un entrenador que elija a alguien que no este bien visto por el resto de los compañeros para esa responsabilidad. Por eso los penaltis hay que entrenarlos. Además le dará al entrenador una pista de quien puede tomar la responsabilidad según sea el momento. No es lo mismo tirar un penalti cuando ya se va ganando por 3 goles, que cuando va a decidir una eliminatoria.
Claro que el cansancio es un factor a tener en cuenta, pero lo considero mínimo. Es mi opinión, porque un jugador motivado y lleno de confianza patea un penalti con la cabeza si hace falta. El cansancio existe, pero en la mayoría de los casos es la cabeza que dice hasta donde se puede.
La fortaleza mental de un lanzador de penaltis es lo que hace la diferencia en un especialista.

martes, 16 de febrero de 2010

Ser listo o creerse listo.

Muchas veces en los partidos se dan situaciones para hacer pequeñas trampillas. Adelantar el balón en un saque de falta; adelantarse en un saque de banda; ir a buscar un balón que ha salido del campo (con el afán de perder tiempo); adelantarse pasito a pasito en la barrera; etc. Son cosas que se enseñan en los entrenamientos, se aprenden observando muchos partidos, o simplemente salen naturalmente. Todos intentan en mayor o menor medida, sacar una ventaja que saben que es ilegal. La mayor firmeza del árbitro para evitar estas trampillas es muchas veces mal visto por el jugador que intenta la treta, a sabiendas que no tiene razón! La más común es cuando los defensores se disponen a ejecutar un fuera de juego. En un 90% de las veces no se saca la falta del sitio, y cuando el árbitro exige que se retrase el balón hasta allí, el jugador lo retrasa 10cm cuando sabe que lo debe hacer 10 metros.

En los saques de puerta pasa más o menos lo mismo. Últimamente en el fútbol base y en peñas, algunos hacen el saque de puerta 20 o 30 cm. fuera del área de meta. No parece que fuese una distancia decisiva verdad? Es por el gusto de salirse de la regla y nada más.
El portero que va a por el balón que ha salido del campo, es otro de los clásicos para perder tiempo. Pero en este apartado la palma se la lleva el jugador que tiene un “ataque de rampas” en los minutos finales del partido. También puede aparecer el entrenador que intente llamar la atención del árbitro, para parar el partido. También en fútbol base se pide mucho al árbitro parar el partido para que un jugador se ate el calzado, siendo esto justificable sólo en el caso del portero (debido a los guantes).
Éstas y otras muchas formas de sacar pequeñas ventajillas, forman parte del conocimiento del extrafútbol. No es lo mismo querer hacer trampa que saber hacer trampa, es lo que diferencia al jugador listo del que cree serlo. En el fútbol como en las cartas, hay quienes tienen más habilidad que otras en saber hacer trampa. Para ello se necesita algo que ya viene en el ADN de algunos. Todos conocemos niños, algunos son más listos que otros aunque tengan las mismas experiencias, desarrollando habilidades diferentes.
En conclusión, la experiencia enseña muchas cosas, pero llevarlo a la práctica requiere ese toque personal que diferencia al verdadero listo. Muchos entrenadores y padres, intentan transmitir estos conceptos de extrafútbol a los niños del fútbol base. Me parece correcto porque es parte del fútbol, aunque no es conveniente que se les enseñe mientras están jugando un partido. Ocurre a menudo que entrenadores y/o padres le gritan al niño que hagan alguna trampilla según sea el caso. Por ejemplo, decirle al niño que ponga el balón más delante de donde ocurrió la falta. Esto pone en un aprieto al niño, que tiene que hacer caso al árbitro y al padre y/o entrenador. Todo esto sin mencionar el cabreo que pillan los rivales al escuchar los consejos tramposos que vienen del banquillo rival, generando un mal ambiente en el partido y poniendo en un aprieto al árbitro. Así pues, los consejos de extrafútbol “a grito pelao” desde la banda no ayudan a nadie, además de alertar al árbitro de la trampa.
En fin como siempre digo, FAIR PLAY… pero sólo a mi favor!!

viernes, 12 de febrero de 2010

Flaco favor de la prensa al deporte.

El flaco favor de la prensa al deporte.

Días y días leyendo en los periódicos que hay una conspiración arbitral contra un equipo u otro; que se equivocan a favor de uno u otros… UFFF!!
En la televisión esta la tele-basura del tomate y el hablar de la vida de los demás, con el resultado de que es lo que más audiencia tiene. Es lo que la gente ve, por lo tanto más horas de sálvame y otras del estilo.
Con la prensa deportiva esta pasando lo mismo. Han tirado la bola del “Villarato” y hace casi un mes que la tienen montada. Ríos de tinta corren desde Madrid en un sentido, mientras que desde Barcelona corren en el sentido contrario. La cuestión es, que unos y otros venden sus ideas a sus fanáticos buscando polarizar algo que ya esta polarizado, pues unos son de un equipo y otros del otro. A pesar que el vaso de agua es el mismo para los 2, unos miran la parte vacía mientras otros la llena. Hacen lo que sea para poder dar credibilidad al tinglado que ellos mismos montan, contando la mitad de la verdad que les interesa según convenga.
El 90% de la prensa deportiva se compone de opiniones de periodistas conocidos y otros no tanto, que les cuesta dios y ayuda ser objetivos. Esa falta de objetividad en las noticias, lleva al lector ingenuo a formar una idea errónea que es la semilla de más ideas erróneas. Pero no les importa porque las peleas venden, en la TV y en los periódicos.
Principalmente la campaña contra los árbitros, si prestan atención, ningún jugador se mete demasiado con ellos, pero la prensa se pone las botas. No importa que salgan los jugadores a desmentirlo, ellos siguen. Deteniéndose un poco a pensar seguro que usted sabe quien dice más verdades, los jugadores o los que quieren vender periódicos.
La madre de todas las noticias fue la del penalty que le pitaron al At. De Madrid en el Calderón. Sólo faltó que fueran a la casa del árbitro con las antorchas encendidas por la noche! Les explico la noticia: “han pitado como penalty una falta que fue a 1,65mts fuera del área!”… “ Y lo peor es que el línea no tuvo valor de contradecir al árbitro!” Las imágenes de la TV se detenían en el momento que el defensa del Racing hacía la zancadilla al jugador del Atlético, pero en la repetición del partido se mostraba que el jugador del Atlético intentó continuar, siendo agarrado de un pié por el defensa pero ya en la línea del área penal siendo entonces penalty. Esto último fue lo que pitó el árbitro y no la falta anterior a 1,65mts del área. El línea primero señala que es fuera pensando que se refería a la zancadilla, y luego de la comunicación vía pinganillo, acompaña al árbitro al área. En todo caso, si el árbitro se equivocó lo hizo por centímetros y no por 1,65mts como dice la prensa.
Por eso digo que la prensa como la TV está fomentando la ignorancia de aquellos que no diferencian entre la noticia y la opinión oportunista de los que sólo quieren vender. En el caso del fútbol, desprestigiar a los árbitros es dañar el deporte y es esto último lo más importante.
El fútbol es humano y como tal, el portero, el defensa, el mediocampista, el delantero, el entrenador y el árbitro pueden cometer errores. A partir de los errores todos tenemos derecho a expresar nuestra opinión al respecto, pero seremos más respetados en la medida que respetemos a los demás. Cuando seamos capaces de entender, que debajo de las equipaciones somos todos personas que intentamos dar lo mejor, podremos aceptar por igual que un delantero falle un gol a puerta vacía como que un árbitro pite un penalty por error. El día que eso pase no se escucharán tantos insultos, habrá mucha menos violencia y no le será tan fácil a la prensa vendernos cualquier trola que se les ocurra!!
Como dijo aquel: “AL LORO!”

miércoles, 10 de febrero de 2010

Como intentar evitar una tarjeta amarilla en una entrada o zancadilla.

Como intentar evitar una tarjeta amarilla en una entrada o zancadilla.

El fútbol es un deporte de contacto, y lo normal es que se cometan infracciones tales como zancadillas, entradas, agarrones, etc. Existe como todos saben un reglamento que el árbitro aplicará e interpretará (simultáneamente) según sea la circunstancia de la jugada. Hoy quiero centrarme exclusivamente en las zancadillas y las entradas.
Dice el reglamento que las zancadillas o entradas que el árbitro considere temerarias, serán merecedoras de tarjeta amarilla. Se distinguen estas de las entradas que el árbitro considera con uso de fuerza excesiva, que son las que ponen en riesgo la integridad física del rival. En tal caso el jugador se ira a los vestuarios con roja directa. Pero la mayoría de las faltas de este tipo son del tipo de las primeras. Y siempre es el árbitro que de acuerdo a la situación del partido y de la jugada en si, decide amonestar o no.
Muchas veces se ve en los partidos que el árbitro no amonesta una falta en los primeros minutos de partido, para luego amonestar la misma falta en la segunda parte. Que ocurre? Que la situación del partido ha cambiado. Es la misma falta pero en momentos de presión diferentes, tanto para el árbitro, como para los jugadores y el público. Los factores como la presión del público (si lo hay), la presión de los jugadores sobre el árbitro, el marcador del partido en ese momento, si el partido es trascendente o no, la zona del campo en donde se produce, etc. Sin embargo el reglamento es el mismo.
Pero la diferencia que puede ser definitiva, a la hora de que el árbitro le saque tarjeta amarilla a un jugador o no, es la reacción del infractor luego de cometer la falta. Un jugador que comete una falta (es decir cuando se la pitan), no debería de hacer de cuenta que no ha pasado nada. Un jugador que luego de cometer una falta no se disculpa con su rival, da la imagen de haberlo hecho a propósito y de no importarle las consecuencias de su acción. Esto como es normal, cabrea a la víctima, a sus compañeros y al público. Generando un mal ambiente en el partido y casi forzando al árbitro a sacarle tarjeta amarilla.
En cambio si en la misma jugada, el infractor tiene una actitud de disculpa y de preocupación con el rival (no con el árbitro), probablemente se salve de la tarjeta. Porque la situación es muy diferente a la anterior. Aunque el infractor se esté riendo (por dentro) de la falta que ha cometido, una buena actuación de preocupación puede ayudar a que en la próxima entrada el color de la tarjeta no sea el rojo. Y si de todas maneras el árbitro decide tirar de la tarjeta amarilla, puede que si hay otra infracción merecedora de tarjeta, el árbitro haga la “vista gorda”.
En todo caso, es inútil hacer la tonta señal de apuntar al balón luego de haber levantado al rival 2 metros por los aires (como hace Sergio Ramos por ejemplo). Y mucho menos salir gritando al árbitro para reclamarle que no ha sido falta. Esto sólo aumenta el riesgo de tarjeta, ya que si no es por la falta será por la protesta. Por lo general las protestas de este tipo no sólo llevan tarjeta amarilla sino que además, el árbitro lo tendrá muy en cuanta para el resto del partido. Hay que recordar que el árbitro es humano y no conozco a ninguno que le guste que le griten. Protestar al árbitro también es un arte, pero eso es para otra semana.

Equipación: la protección de los jugadores.

Equipación: La protección de los jugadores.

Hola, hoy quiero hablar de la protección de los jugadores de fútbol. Con el paso de los años el fútbol ha ido evolucionando. Ya los jugadores no se visten igual que en los años 50. La tecnología va haciendo su trabajo, consiguiendo camisetas más resistentes, pantalones más cómodos, calzados más ligeros, etc. También el reglamento del fútbol va incluyendo cosas como el uso obligatorio de las espinilleras. En sus comienzos el uso de espinilleras era considerado como signo de debilidad… casi que, el que las usaba era un maricón. Conforme las lesiones se fueron sucediendo y se comprobó que muchas se evitaban con el uso de las mismas, estas se hicieron obligatorias para el reglamento del fútbol en el apartado de la equipación de los jugadores.
El reglamento, como ya he dicho, solo contempla como OBLIGATORIO el uso de espinilleras. Pero luego hay algo que no viene en el reglamento como obligatorio, que queda a juicio del árbitro, como por ejemplo los vendajes o un gorro de lana. Podríamos llamar a estos últimos los PERMITIDOS. Las espinilleras antes de ser obligatorias fueron primero PERMITIDAS.
Cada vez son más los golpes en la cabeza que reciben los jugadores de fútbol. De un tiempo a esta parte la tecnología del balón ha ido cambiando el juego. Ya no son aquellas verdaderas “piedras” de cuero con las que se jugaba en los 30 o en los 50, en donde pegarle de cabeza era solo para expertos. La evolución del balón ha ido acelerando el juego a la vez que la velocidad del balón al golpearlo y también al recibir el pelotazo! También es más fácil jugarlo de forma aérea lo que ha multiplicado los cabezazos de los jugadores al mismo. Disputar el balón en el aire con otros rivales significó un aumento en los cabezazos entre los jugadores con sus consecuencias. Cada vez es más normal que en un partido halla por lo menos un cabezazo entre jugadores al disputar un balón. Por suerte la mayoría no terminan como el jugador del Inter Chivu con fractura craneal, pero es un aviso de que las cosas se están poniendo peligrosas por alla arriba. Esto último sin contar que también van en aumento los codazos o los golpes en la cara por jugadores que, la mayoría de las veces, intentan tomar distancia del rival para evitar el temible “COCAZO”.
Creo que ya esta todo listo como para dar un paso en el tema y alguien que tenga dinero y medios para hacerlo, introduzca el CASCO para jugadores de fútbol. No es ninguna novedad. Ya Peter Cech juega con casco (permitido) y algún otro jugador de una conocida peña de Tavernes también… un tal Juanba (perdón si me equivoco con el nombre). Los cascos que utilizan los jugadores de Rugby por ejemplo serian permitidos, ya que protegen al que lo usa y no dañan al contrario. Otro tema es lo que afecten al cabezazo al balón. En el rugby el balón no se cabecea, he ahí que el casco de fútbol debería contemplar ese aspecto en su construcción. Luego llegaría el momento en que los jugadores se acostumbren y tomen conciencia de lo que el casco les puede evitar a ellos y a los rivales… y a sus familias también.
El cambio de estilo de juego hace que el balón se cabecee cada vez más. La revista de USA “JOURNAL OF TRAUMA” ha realizado estudios referidos al impacto del balón con la cabeza y su efecto sobre el cerebro de los futbolistas. Nuestro cabeza no fue construida para ir cabeceando cosas, por lo tanto es un evento de riesgo para el cerebro que sufre “pequeños” daños al ir cabeceando el balón. Daños insignificantes que poco a poco, silenciosamente, al cabo de los años pueden convertirse en pequeños problemas (memoria, cálculo, etc.).
Por todo esto, creo que deberíamos concienciarnos que el uso del casco en el fútbol es importante. En este momento puede sonar revolucionario, pero las espinilleras en su momento también lo fueron. Te sentirías mas seguro jugando con casco?

La motivación en la base de toda gran victoria.

La motivación en la base de toda gran victoria.

En la historia del fútbol son muchos los partidos en los que se han dado resultados inesperados, ya sea por la superioridad manifiesta de la calidad de un equipo ante otro o, por la estadística de los partidos anteriores. Es cierto que la mayoría de las veces la lógica se cumple, pero en el fútbol esto es algo de lo que no es conveniente fiarse y por eso se dice que “los partidos hay que jugarlos para ganarlos”.
Quizás de los partidos históricos el más importante fue el famoso Maracanazo en la final de la copa del mundo de 1950 en Brasil, en el que Uruguay contra todo pronóstico se llevó el titulo ante 120.000 personas. A partir de ahí a toda gesta similar se le asoció a este hito en la historia, y lo seguirá siendo cada vez que ocurra un batacazo inesperado como el reciente alcorconazo.
Pero que sucede en realidad? Tomaré como ejemplo el Alcorcón (que es el que tenemos más fresco). No es creíble que en el vestuario del Alcorcón hubiese un brujo que les hiciera tomar algo para que jugaran como el Brasil de Pelé. Tampoco que los jugadores del Madrid se olvidaran de jugar, a pesar de su clara superioridad en lo técnico y lo físico. Lo que pasa es que hay algo mas en el fútbol que estas 2 cosas, y eso es LA MOTIVACIÓN. Lo es en la vida diaria para todo y claro que para el fútbol también. No hace falta que ponga ejemplos, cada uno sabe que cuando tiene ganas de hacer algo, no solo lo hace sino que además lo hace bien y se siente orgulloso de haberlo hecho.
La motivación es algo personal y es el resultado de una infinita lista de cosas tales como los factores ambientales (frió, calor, etc.), la situación personal (problemas económicos, familiares, amigos, etc.), y también físicos. El resultado de estos y la mentalidad de la persona pueden ser determinantes para una mayor o menor motivación. Además de todo esto influye la “satisfacción” y la “recompensa” por lograr el objetivo. Entre estos, distingo como más importante la satisfacción porque es el sentimiento por haber logrado lo que uno deseaba. Es el resultado del trabajo bien hecho del que nos sentimos protagonistas. La alegría del festejar una victoria es la expresión de la satisfacción.
En cambio la recompensa va en relación a lo material. El premio material como una cantidad de dinero por conseguir el objetivo o, la madre que le regala una moto a la hija por pasar de curso por ejemplo. La recompensa puede ser un arma de doble filo y que puede distraer de lo realmente importante que es concentrarse en el trabajo. Si la recompensa motiva más que el trabajo que hay que hacer para conseguirla… entonces hay un serio problema. No se puede negar que a veces funciona, pero hay que tener cuidado.
Por eso es importante la figura del entrenador y la del capitán de un equipo, para “ponerle las pilas al grupo” y para hacer que todos estén motivados para ganar el partido. Como complemento, en los más importantes equipos y en selecciones como la de Brasil (por ejemplo), hay un equipo de Psicólogos que observan e incluso proponen actividades para lograr un grupo unido para motivarse al máximo.
Cuando una plantilla esta con la motivación por las nubes, la concentración y el sacrificio físico aumenta, algo que el Madrid no tuvo por estar pensando que era un trámite. Al final quedó claro que la motivación supera la lógica del fútbol, haciendo buena la frase de “la fe mueve montañas”.-